El presidente Javier Milei participó este lunes de un evento empresarial realizado en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), donde volvió a respaldar el rumbo económico de su gobierno, descartó cualquier modificación en la política monetaria y aprovechó el escenario para cuestionar nuevamente a los medios de comunicación críticos de su gestión.
La actividad fue organizada por VALO y sirvió como una nueva puesta en escena del discurso económico oficial, en el que el mandatario combinó referencias técnicas, datos macroeconómicos y definiciones políticas con el estilo confrontativo que caracteriza sus intervenciones públicas.
Uno de los momentos más comentados de la exposición fue una metáfora con la que Milei intentó explicar la diferencia entre los indicadores económicos y la percepción reflejada en parte de la cobertura mediática. Según planteó, si un “marciano” llegara al país y leyera el Boletín Oficial concluiría que “el proceso de reconstrucción es maravilloso”, mientras que si prendiera la televisión pensaría que Argentina “va rumbo al peor de los infiernos”.
“Nunca hubo una divergencia tan grande entre lo que muestran los datos y lo que dicen los medios”, afirmó el Presidente.
Como ya ocurrió en otras oportunidades, Milei atribuyó las críticas periodísticas a la eliminación de la pauta oficial y sostuvo que existe una “abstinencia de pauta” en ciertos sectores de la prensa. El argumento volvió a aparecer como respuesta a los cuestionamientos sobre la marcha de la economía y el impacto social del ajuste impulsado por el Gobierno.
En materia económica, el mandatario ratificó que no habrá cambios en la política monetaria y defendió la continuidad del fuerte ajuste implementado desde el inicio de su gestión.
“Tenemos una política de apretón monetario y estamos convencidos de seguir en ese camino hasta derrotar definitivamente la inflación. No vamos a ceder ni un ápice”, sostuvo.
Además, aseguró que recién a mediados de 2024 el Gobierno logró “frenar la emisión monetaria” y afirmó que el endurecimiento de la política monetaria seguirá siendo uno de los pilares centrales del programa económico. Aunque reconoció que la actividad atravesó “dos shocks muy negativos”, señaló que los datos de marzo y abril comenzaron a reflejar una recuperación, en línea con lo expresado en las últimas semanas por el ministro de Economía, Luis Caputo.
El Presidente también defendió el proceso de flexibilización del cepo cambiario y aseguró que su administración ya eliminó “prácticamente el 95%” de las restricciones.
Según explicó, el Banco Central de la República Argentina acumuló compras por unos 8.500 millones de dólares, y afirmó que, sin esas intervenciones, el tipo de cambio se ubicaría cerca de los $1.100. También sostuvo que esas adquisiciones son esterilizadas para evitar un impacto inflacionario y reiteró que el Gobierno avanza hacia un esquema de “mayor libertad cambiaria”.
El discurso volvió a mostrar la lógica discursiva que sostiene el oficialismo: defensa cerrada del programa económico, reivindicación de los indicadores macro y una fuerte confrontación con los medios y sectores que cuestionan el costo social del ajuste aplicado desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.

