La inflación mayorista volvió a acelerarse en abril y encendió nuevas señales de alerta sobre la evolución de los costos en la economía. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una suba de 5,2% mensual, acumuló 11,6% en lo que va de 2026 y alcanzó un incremento interanual de 30,8%.
El dato reflejó una fuerte presión en sectores vinculados a la energía y los combustibles, en un contexto atravesado por la volatilidad internacional y el aumento del precio del petróleo a raíz del conflicto en Medio Oriente.
Desde el Gobierno nacional, el ministro de Economía, Luis Caputo, buscó atribuir la mayor parte de la aceleración a factores externos y sostuvo que el salto respondió principalmente a un “shock internacional” relacionado con el encarecimiento del crudo.
De acuerdo con el detalle difundido por el INDEC, las divisiones que más incidieron en la suba fueron “Petróleo crudo y gas” y “Productos refinados del petróleo”. También mostraron fuertes incrementos los rubros “Sustancias y productos químicos”, “Alimentos y bebidas” y “Productos de caucho y plástico”.
Caputo aseguró que cerca del 85% de la variación mensual estuvo explicada por los aumentos vinculados al petróleo y estimó que esas categorías aportaron 4,4 puntos de los 5,2% del índice general. Según planteó el funcionario, si se excluyeran esos rubros, la inflación mayorista del resto de la economía habría sido cercana al 1,1% en abril.
Sin embargo, el dato volvió a generar preocupación por el posible traslado a precios minoristas en los próximos meses. La evolución de los costos mayoristas suele impactar con rezago sobre la cadena productiva y terminar reflejándose en bienes de consumo masivo, especialmente cuando las subas afectan combustibles, energía e insumos industriales.
Otro dato relevante del informe fue la diferencia entre los productos nacionales e importados. Mientras los bienes producidos localmente aumentaron 5,3%, los importados subieron 2,5%, una señal de que la presión inflacionaria no estuvo impulsada principalmente por el tipo de cambio sino por factores internos y costos asociados a la energía.
La cifra también contrastó con las expectativas oficiales. Semanas atrás, Caputo había anticipado una desaceleración más marcada de la inflación durante abril, aunque reconocía que los registros todavía se mantenían por encima del 3%. Finalmente, el índice mayorista quedó muy por encima del IPC minorista del mismo mes.
Además del IPIM, el organismo estadístico publicó el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor y el Índice de Precios Básicos del Productor, que registraron subas de 4,8% mensual. Ambos indicadores reflejaron incrementos tanto en productos primarios como manufacturados.
La foto que dejó abril representa un desafío incómodo para el Gobierno. Aunque el oficialismo insiste en que el salto respondió mayormente a factores internacionales, la economía local absorbió buena parte del impacto a través de combustibles, energía y costos industriales. Ahora, el foco vuelve a estar puesto en cuánto de esa presión terminará trasladándose a los precios finales y cuánto podrá ser contenido dentro de la cadena productiva.

