La Escuela Primera Junta fue notificada de la eliminación de secciones pese a contar con una matrícula de alrededor de 900 estudiantes. Las familias, docentes y alumnos convocan a un abrazo simbólico este viernes para rechazar la medida y alertan sobre el impacto del ajuste en la educación pública porteña.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, encabezado por Jorge Macri, avanza con el cierre de grados en la Escuela Primaria Primera Junta N.º 3 del Distrito Escolar 7, ubicada en la esquina de avenida Rivadavia y Campichuelo, en el barrio de Caballito. La decisión genera preocupación en la comunidad educativa, ya que el establecimiento cuenta con aproximadamente 900 alumnos.
Frente a la medida, las familias, los docentes y otros integrantes de la comunidad escolar convocaron a un abrazo simbólico para este viernes al mediodía, con el objetivo de visibilizar el conflicto y exigir que las autoridades porteñas den marcha atrás con la eliminación de secciones.
El caso vuelve a poner en cuestión la política educativa de la administración de Jorge Macri. Mientras el Gobierno porteño justifica el cierre de grados por la caída de la matrícula y la disminución de la natalidad, la decisión alcanza a una escuela con una importante cantidad de estudiantes.
La contradicción es evidente: si la reducción de la población escolar abre la posibilidad de reorganizar el sistema, ¿por qué utilizarla para achicar la estructura educativa en lugar de aprovecharla para mejorar las condiciones de enseñanza?
Menos grados, aulas más numerosas y preocupación por los docentes
Desde la comunidad educativa advierten que la fusión de divisiones no es una simple reorganización administrativa. La eliminación de secciones puede derivar en cursos más numerosos, afectar el seguimiento individual de los alumnos y modificar las condiciones de trabajo de los docentes.
En la Escuela Primera Junta ya había existido preocupación por el cierre de grados durante el año anterior. Según informó Tiempo Argentino, la docente Karina Olivares explicó que la institución tiene una matrícula elevada y que la propuesta oficial implicaba reorganizar divisiones de distintos años.
El conflicto tampoco se limita a Caballito. En el Normal Superior N.º 10 Juan Bautista Alberdi, del barrio de Belgrano, la comunidad educativa recibió una notificación que contempla una reducción del 50% de las secciones del nivel primario para el próximo ciclo lectivo, según informó Nueva Ciudad.
Las comunidades afectadas advierten que detrás de las llamadas «fusiones» hay una reducción concreta de grados y puestos docentes. También cuestionan que decisiones con consecuencias directas sobre cientos de familias se comuniquen sin una discusión pública suficiente.
La baja de la natalidad como argumento del Gobierno
La caída de los nacimientos y de la matrícula escolar es uno de los argumentos que utiliza la gestión porteña para justificar la reorganización de las escuelas públicas. Sin embargo, la existencia de menos estudiantes no determina por sí sola que deban cerrarse grados: también puede ser una oportunidad para reducir la cantidad de alumnos por aula, fortalecer el acompañamiento pedagógico y mejorar la calidad educativa.
La discusión, por lo tanto, no pasa únicamente por cuántos chicos ingresan al sistema, sino por qué decisiones toma el Estado frente a ese escenario. Para las familias y los trabajadores de la educación, reducir la oferta de secciones implica avanzar en sentido contrario a la posibilidad de garantizar una enseñanza con mejores condiciones.
El problema adquiere mayor dimensión en una Ciudad que debe asegurar vacantes, infraestructura adecuada y condiciones de aprendizaje para todos los estudiantes, independientemente del barrio en el que vivan.
La comunidad educativa sale a defender la escuela pública
El abrazo convocado para este viernes al mediodía busca convertir el rechazo al cierre de grados en un reclamo colectivo. La comunidad de Primera Junta exige que el Gobierno porteño revise la decisión y explique qué criterios utiliza para eliminar secciones en un establecimiento que recibe a unos 900 alumnos.
La medida vuelve a encender las alarmas sobre el rumbo de la educación pública en la Ciudad. En lugar de aprovechar los cambios demográficos para fortalecer las escuelas, la administración de Jorge Macri impulsa una reorganización que despierta temores por la continuidad de los grados, los puestos docentes y las condiciones de enseñanza.
La pregunta que queda planteada es si la respuesta a la caída de la matrícula debe ser achicar las escuelas o utilizar los recursos disponibles para garantizar una educación pública de mayor calidad. Este viernes, la comunidad educativa de Caballito buscará hacer oír su respuesta.

