La canasta de crianza porteña aumentó entre 2,5% y 2,7% en septiembre, frente a una inflación del 1,8% en la Ciudad. Según la edad, mantener a un niño, niña o adolescente demanda entre $1,04 millones y $1,68 millones mensuales, en un contexto que sigue presionando el presupuesto de los hogares.
Criar un hijo en la Ciudad de Buenos Aires requiere cada vez más recursos. La canasta de crianza correspondiente a septiembre de 2026 alcanzó un máximo de $1.684.494,41 mensuales, de acuerdo con los datos del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA). El indicador contempla tanto los gastos cotidianos de los chicos como el valor económico del tiempo que las familias destinan a su cuidado.
El dato más preocupante es que la canasta aumentó entre 2,5% y 2,7% durante septiembre, por encima de la inflación porteña, que fue del 1,8% en el mismo período. Esto significa que los costos asociados a la crianza avanzaron más rápido que el nivel general de precios y sumaron presión sobre la economía de los hogares.
Las cifras reflejan una realidad que atraviesa a numerosas familias: alimentar, vestir, educar y cuidar a un hijo representa un compromiso económico que va mucho más allá de los gastos de supermercado. También exige tiempo, organización y, en muchos casos, resignar ingresos para atender las necesidades de niños y adolescentes.
¿Cuánto cuesta criar según la edad?
El costo mensual varía de acuerdo con la etapa de crecimiento. El valor más elevado de septiembre correspondió a los niños de dos años: $1.684.494,41 para los varones y $1.672.693 para las mujeres.
En el caso de los bebés de hasta cinco meses, la canasta se ubicó en $1.554.674 mensuales. Entre los seis y siete años, en cambio, se registró el valor más bajo de la medición, con $1.041.381,76.
La cifra vuelve a aumentar durante la adolescencia. Para el grupo de 16 a 17 años, el costo estimado alcanzó los $1.338.846 mensuales para los varones y $1.250.628 para las mujeres.
Estos valores muestran que las necesidades económicas cambian a lo largo del crecimiento, pero se mantienen en niveles elevados durante todas las etapas de la infancia y la adolescencia.
No se trata solamente de alimentos y ropa
La canasta elaborada por el IDECBA incluye dos grandes componentes. Por un lado, calcula los bienes y servicios necesarios para la vida cotidiana: alimentos, vestimenta, vivienda, equipamiento del hogar, salud, educación, transporte, comunicaciones, recreación y cultura, entre otros rubros.
Por otro, incorpora una estimación monetaria del trabajo de cuidado. Para calcularlo, el organismo toma como referencia las remuneraciones del personal de casas particulares que realiza tareas de asistencia y cuidado.
Este componente resulta especialmente importante durante los primeros años de vida, cuando los chicos requieren más horas de atención. Para los menores de tres años, la valorización mensual del cuidado asciende a $1.151.144,37.
De esta manera, la medición reconoce económicamente una tarea indispensable que muchas veces recae sobre las familias y que no siempre se traduce en un ingreso monetario.
Una medición que no contempla la realidad de todas las familias
Hay una salvedad importante para interpretar los números: la canasta porteña está calculada para hogares propietarios de su vivienda. Por lo tanto, no representa necesariamente el presupuesto total que necesita una familia que además debe afrontar un alquiler.
En una Ciudad donde el acceso a la vivienda también constituye una de las principales preocupaciones económicas, los montos oficiales deben leerse como una referencia del costo de crianza y no como un presupuesto universal para todos los hogares.
A esto se suman otros gastos que pueden variar según cada situación, como la contratación de una persona para cuidar a los chicos, las actividades extracurriculares, los tratamientos de salud o las necesidades educativas particulares.
El costo de la crianza, bajo presión
Los datos oficiales vuelven a poner en evidencia el peso que tiene la crianza en la economía familiar porteña. Cuando los gastos vinculados a los hijos aumentan por encima de la inflación, las familias necesitan destinar una porción mayor de sus ingresos para sostener el mismo nivel de consumo y cuidado.
El desafío no se limita a cubrir las necesidades básicas. También implica garantizar tiempo de cuidado, educación, salud, recreación y condiciones adecuadas para el desarrollo de niños y adolescentes.
Con una canasta que ya roza los $1,7 millones mensuales en algunas edades, la discusión sobre el costo de vida en Buenos Aires no puede dejar afuera las dificultades que enfrentan los hogares para criar a sus hijos. Las estadísticas ponen números a esa presión, pero detrás de cada cifra hay familias que deben reorganizar sus presupuestos para llegar a fin de mes.

