El Gobierno Nacional anunció que el Teniente General Carlos Alberto Presti, actual jefe del Estado Mayor General del Ejército, reemplazará a Luis Petri al frente del Ministerio de Defensa. Se trata del primer militar en ocupar esa cartera desde el retorno democrático, una decisión que marca un giro político significativo dentro de la administración libertaria.
Según el comunicado oficial, Presti —descripto como un oficial de “trayectoria intachable”— asumirá con el objetivo de “poner fin a la demonización de oficiales, suboficiales y soldados”. La designación, sin embargo, reaviva el debate sobre la presencia de las Fuerzas Armadas en la conducción política del área, especialmente en un país con el historial reciente de una dictadura cívico-militar.
El nombramiento también tiene una dimensión personal y simbólica: Presti es hijo de Carlos Roque Presti, quien comandó el Regimiento de Infantería 7 de La Plata durante la última dictadura. Ese antecedente vuelve aún más sensible su llegada al gabinete, en un contexto en el que el Gobierno viene relativizando públicamente las violaciones a los derechos humanos cometidas en ese período.
Presti, de 59 años, egresó del Colegio Militar en 1987 y pertenece al arma de Infantería. A lo largo de su carrera fue jefe del Regimiento de Asalto Aéreo 601, comandante de la IV Brigada Aerotransportada, director del Colegio Militar y agregado militar en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua durante el gobierno de Mauricio Macri. Como jefe del Ejército tuvo bajo su conducción a unas 55.000 personas, y cuenta con experiencia en misiones internacionales, como su participación en la operación de paz en Haití.
Tras confirmarse su designación, Presti agradeció al presidente Javier Milei y afirmó que las Fuerzas Armadas “deben estar a la altura del nuevo rol protagónico que la Argentina tendrá en el mundo de la mano del Presidente”.
Luis Petri, futuro diputado nacional y saliente ministro de Defensa, también celebró el nombramiento: “Reconforta saber que quien fue nuestro Jefe del Ejército ahora continúe como futuro Ministro de Defensa. Conozco en primera persona su capacidad, compromiso y lealtad a la Patria”.
La llegada de Presti profundiza el proceso de militarización de áreas sensibles del Estado impulsado por el gobierno de Milei, un movimiento que genera preocupación en sectores políticos y de derechos humanos ante la posibilidad de que se diluyan los límites civiles establecidos tras la recuperación democrática.

