La histórica disquería y librería de Corrientes y Callao, que funciona allí desde hace 55 años, quedó incluida en el proyecto de expropiaciones previsto para construir una estación de la futura Línea F. Sus responsables sostienen que existen otras opciones para realizar la obra sin afectar el emblemático local.
La construcción de la futura Línea F del subte porteño abrió un nuevo conflicto en una de las esquinas más tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires. Zivals, la histórica disquería y librería ubicada en Corrientes y Callao, denunció que el proyecto contempla la expropiación del inmueble donde funciona desde hace 55 años y reclamó que se analicen alternativas que permitan concretar la obra sin demoler el edificio.
La situación tomó estado público en los últimos días, luego de que Zivals difundiera una serie de mensajes en redes sociales para pedir apoyo y advertir sobre el impacto que tendría la medida. La empresa sostiene que la obra puede realizarse mediante otras soluciones de ingeniería y que la preservación del local no debería ser incompatible con la construcción de la nueva línea.
El proyecto impulsado por el Gobierno de la Ciudad contempla la adquisición total de 12 propiedades y la afectación parcial de otras 26 parcelas a lo largo de la traza de la Línea F, destinadas principalmente a accesos, vestíbulos y otras instalaciones.
En el caso de Zivals, el inmueble se encuentra en un punto estratégico para la combinación de la futura Línea F con la Línea B. Desde el Gobierno porteño argumentan que la ubicación fue elegida por razones vinculadas con la accesibilidad, las distancias de combinación y la intención de evitar la instalación de accesos tradicionales sobre las veredas.
Zivals propone otras alternativas
Desde la histórica disquería aseguran que existen opciones que permitirían mantener el edificio y, al mismo tiempo, construir la estación.
Una de las propuestas apunta a trasladar la estación hacia la calle Tucumán, acompañando la conexión mediante infraestructura subterránea. Otra alternativa mencionada es aprovechar el Pasaje Discépolo, espacio de dominio público ubicado a pocos metros de la actual esquina, para resolver los accesos sin necesidad de demoler el inmueble.
El dueño y referente de Zivals, Fernando Laviz, sostiene que estas alternativas fueron planteadas ante las autoridades y cuestiona que todavía no hayan recibido una respuesta técnica definitiva. Según su planteo, el debate no consiste en impedir la construcción de la Línea F, sino en discutir cómo hacerla sin eliminar un espacio cultural que forma parte de la identidad de la Avenida Corrientes.
Zivals funciona en la esquina de Corrientes y Callao desde 1971 y se convirtió durante décadas en un punto de referencia para la venta de libros, discos y música. El comercio cuenta con un catálogo de más de 50.000 títulos y emplea a unas 33 personas, según las cifras difundidas en los últimos días.
Además, en mayo pasado la terraza del edificio sumó un mural monumental de Charly García, realizado por el artista Martín Ron, que posteriormente fue reconocido como de interés cultural por la Legislatura porteña.
Qué responde el Gobierno porteño
El Gobierno de la Ciudad sostiene que el objetivo no es que Zivals desaparezca. El ministro de Infraestructura y Movilidad, Pablo Bereciartua, afirmó que se está trabajando para encontrar una alternativa que permita mantener la actividad comercial y cultural del local.
Entre las posibilidades planteadas aparece la construcción de un nuevo edificio sobre el terreno, integrado a la estación, donde Zivals podría continuar funcionando una vez terminada la obra.
Sin embargo, desde la empresa cuestionan que una solución de ese tipo pueda garantizar la continuidad de la identidad del comercio. Advierten, además, que una obra de varios años implicaría interrumpir la actividad y modificar la relación histórica entre el local, la esquina y sus clientes.
El proyecto de la Línea F prevé una traza de aproximadamente 9,8 kilómetros y 12 estaciones, desde Barracas hasta Palermo, con conexiones con otras líneas de la red. El Gobierno porteño abrió recientemente las propuestas técnicas de la licitación y prevé adjudicar la obra en diciembre, con el inicio de los trabajos estimado para comienzos de 2027.
Mientras el proyecto avanza hacia su tratamiento legislativo, la discusión queda planteada entre dos objetivos: construir una nueva línea de subte y preservar un espacio cultural que lleva más de medio siglo en una de las esquinas más reconocibles de Buenos Aires.
El reclamo de Zivals no apunta, según sus responsables, a frenar la Línea F, sino a que antes de avanzar con una expropiación se estudien alternativas que permitan realizar la obra sin perder el edificio ni interrumpir la continuidad histórica del comercio.

