Ratas en una escuela de Mataderos: una auditoría ya había detectado graves problemas de mantenimiento

Familias de la Escuela N°3 denunciaron la presencia de roedores en aulas, baños, biblioteca y comedor. Meses atrás, un informe de la Auditoría General porteña había advertido deficiencias edilicias, fallas de seguridad y desorden en distintos sectores del establecimiento.

La comunidad educativa de la Escuela N°3 de Mataderos, ubicada en Larrazábal 1556, denunció la presencia de ratas dentro del edificio desde hace más de un mes. Según relataron madres y padres, los roedores fueron vistos en aulas, pasillos, baños, la biblioteca y el comedor, donde todos los días se sirven desayunos y almuerzos a los estudiantes.

Frente a la falta de soluciones concretas, las familias hicieron público el reclamo y exigieron una intervención inmediata del Gobierno de la Ciudad. Aunque las autoridades escolares realizaron las denuncias y alertas correspondientes, las actividades continuaron con normalidad pese a la preocupación por los riesgos sanitarios que implica la presencia de roedores.

La situación reavivó las críticas sobre el estado del mantenimiento en los establecimientos educativos porteños. En marzo de 2026, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) difundió un informe sobre los programas “Mitigación de Riesgos y Ley de Escuelas Seguras” y “Plan SIGMA”, ambos bajo la órbita de la Dirección General de Mantenimiento Escolar.

Entre los edificios relevados figuró la sede de Larrazábal 1556. Allí, los auditores detectaron diversas deficiencias vinculadas al mantenimiento, la seguridad y la organización de los espacios. Además, destacaron una particularidad: se trata del único establecimiento de la muestra cuyo mantenimiento depende de manera directa del Ministerio de Educación porteño, a través de la Gerencia Operativa de Mantenimiento Escolar, y no de una empresa contratista.

Esa condición implica que las irregularidades observadas recaen directamente sobre la administración de la Ciudad. El informe señaló incumplimientos en 6 de las 17 rutinas de mantenimiento preventivo evaluadas durante la inspección.

Las observaciones incluyeron problemas en pisos, paredes, sanitarios, aberturas e instalaciones eléctricas. También se registraron fisuras, azulejos faltantes, pintura deteriorada, griferías en mal estado, canalizaciones eléctricas desprendidas y restos de instalaciones antiguas sin retirar.

A su vez, la Auditoría advirtió sobre la utilización de distintos espacios como depósitos improvisados, con acumulación de mobiliario, materiales fuera de uso y productos de limpieza en áreas de circulación, salas y sectores técnicos. Según el organismo, estas situaciones dificultan el tránsito dentro del edificio, pueden obstaculizar vías de evacuación y elevan el riesgo de incendios o accidentes.

La comunera de la Comuna 9, Lorena “Tana” Crespo, cuestionó la respuesta de las autoridades porteñas. “Hace un mes que la escuela tiene ratas. La dirección elevó todas las alertas correspondientes y la directiva del Gobierno fue no suspender las clases, a pesar de que transmiten enfermedades”, sostuvo.

La dirigente afirmó además que la única medida adoptada fue la colocación de cebos durante un fin de semana, una acción que consideró insuficiente frente a la magnitud del problema. “Las ratas aparecieron en el comedor, en las salas, en el baño. Muchas familias optaron por no mandar a sus chicos a clases”, señaló.

“Es indignante que un problema tan básico no haya sido resuelto de manera urgente. Este Gobierno discrimina a la escuela pública y al sur de la Ciudad”, agregó Crespo.

La denuncia de las familias vuelve a poner en evidencia que las advertencias formuladas por la Auditoría no quedaron únicamente plasmadas en informes técnicos: reflejan problemas concretos que impactan de forma directa en las condiciones de estudio y permanencia de miles de estudiantes en las escuelas públicas porteñas.

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