El histórico club Pacha prepara su desembarco en Nueva York con un ambicioso plan de seguridad que busca dejar atrás los graves problemas que marcaron la etapa anterior del complejo conocido como Brooklyn Mirage.
El nuevo espacio, que abrirá en Brooklyn durante el verano, no solo apunta a ofrecer grandes shows de música electrónica, sino también a reconstruir la confianza del público tras una serie de incidentes que pusieron en jaque la reputación del lugar.
Uno de los puntos más sensibles tiene que ver con la seguridad fuera del predio. En los últimos años, el entorno del Brooklyn Mirage fue escenario de situaciones alarmantes, incluyendo desapariciones y denuncias por secuestros, lo que generó fuertes críticas por la falta de iluminación, controles y presencia policial en la zona.
Frente a ese contexto, los nuevos operadores presentaron un plan integral que abarca tanto el interior del club como sus alrededores. Entre las medidas más destacadas se encuentra un refuerzo significativo del personal de seguridad, con una proporción de un agente cada 75 asistentes, en línea con las recomendaciones oficiales de la policía de Nueva York.
Además, el predio contará con cerca de 200 cámaras de vigilancia distribuidas dentro y fuera del venue, y se implementará una coordinación semanal con la policía local para ajustar los operativos según cada evento.
Otro cambio clave apunta al momento más crítico de la experiencia: la salida del público. Para evitar situaciones de riesgo, habrá presencia de seguridad en un radio de hasta 300 metros, patrullas en la zona y un sistema organizado para dispersar a los asistentes de manera más segura.
El transporte, uno de los mayores problemas históricos del lugar, también será reformulado. El plan incluye buses lanzadera hacia puntos estratégicos como estaciones de metro y zonas céntricas, además de mejoras en la iluminación de los caminos peatonales y áreas de espera para vehículos.
En el plano tecnológico, el proyecto contempla la instalación de infraestructura 4G y 5G dedicada, con el objetivo de garantizar conectividad estable. Esto no solo permitirá pedir transporte con mayor facilidad, sino también asegurar que las comunicaciones en situaciones de emergencia funcionen correctamente.
Según los responsables del proyecto, la intención es establecer un “nuevo estándar global de seguridad en eventos”, con controles más estrictos desde el ingreso hasta la desconcentración del público, incluyendo sistemas de monitoreo en tiempo real y limitaciones en la capacidad para evitar la sobreventa de entradas.
El relanzamiento del complejo como “Pacha New York” se da tras la quiebra de la empresa anterior y múltiples cuestionamientos por fallas operativas y de seguridad. En este nuevo capítulo, el desafío no será solo volver a llenar la pista, sino garantizar que la experiencia sea segura tanto dentro como fuera del club.

