Un informe de la Cámara Argentina de Comercio y del Instituto de Estadística porteño revela que casi uno de cada diez locales de las principales avenidas está cerrado o en alquiler. La caída del consumo vuelve a golpear al comercio minorista y deja más persianas bajas en la Ciudad.
La fisonomía comercial de la Buenos Aires atraviesa un momento preocupante marcado por el aumento sostenido de locales vacíos en sus principales avenidas. Un reciente relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios junto con el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad muestra que la tasa de ocupación comercial ronda actualmente el 90%, el nivel más bajo desde la salida de la pandemia en 2022. En términos concretos, esto significa que cerca de 1.553 locales permanecen cerrados sobre un total de algo más de 15.000 espacios relevados en los principales corredores comerciales porteños.
La fotografía que surge del informe es clara para cualquier peatón que recorra la ciudad: más carteles de alquiler, más persianas bajas y menos actividad en zonas que históricamente concentraban gran movimiento. En el comienzo de 2026, las áreas que presentan mayores dificultades son la Calle Florida y la Avenida Pueyrredón, donde se incrementó el número de locales ofrecidos en alquiler o venta. Estas arterias, tradicionalmente muy activas, hoy reflejan con mayor crudeza el freno del consumo y las dificultades que enfrentan muchos comerciantes para sostener sus negocios.
El contraste aparece con claridad en la Avenida Avellaneda, que continúa mostrando niveles de ocupación cercanos al 97%. Este corredor mantiene un dinamismo superior al promedio gracias a la alta rotación de locales, la fuerte concentración de mayoristas y la gran cantidad de comercios por cuadra, lo que lo convierte en uno de los polos comerciales más resilientes de la ciudad.
Más allá de las diferencias entre zonas, el problema tiene una dimensión estructural. El relevamiento indica que la vacancia creció cerca de un 27% en comparación con el mismo período del año pasado. Especialistas del sector vinculan este deterioro con la caída del consumo interno, que reduce las ventas, y con las dificultades de muchos comerciantes para afrontar alquileres, servicios y otros costos operativos en un mercado aún inestable tras los cambios regulatorios recientes.
Entre los rubros más golpeados aparece el sector textil y de indumentaria, que concentra aproximadamente una cuarta parte de los locales actualmente desocupados. Los cierres en este segmento reflejan tanto la contracción del poder de compra de los consumidores como la creciente competencia del comercio electrónico.
El informe también detecta algunas mejoras puntuales en avenidas como Avenida Santa Fe, Avenida Córdoba, Avenida Rivadavia y Avenida Corrientes, donde la cantidad de locales vacíos mostró una leve disminución respecto a los picos registrados a fines de 2025. Sin embargo, estas mejoras aisladas no alcanzan para revertir la tendencia general de un mercado inmobiliario comercial que sigue operando con cautela.

