Mientras las radios tradicionales —especialmente las comunitarias y de baja potencia— enfrentan una crisis sin precedentes por la falta de financiamiento público y la abrupta caída de ingresos publicitarios, la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires destinó una pauta millonaria a un canal de streaming recientemente adquirido por un empresario que, paradójicamente, es dueño de un medio que milita contra el gasto estatal.
La pauta en cuestión asciende a 108 millones de pesos y fue asignada al canal de YouTube Blender, propiedad de Blender Media SA (CUIT 30-71854737-3), mediante la orden de publicidad N° 71/2025 (expediente 3333-508/2025), firmada el 31 de marzo. Según el expediente, el objetivo es difundir piezas institucionales en formato de zócalos mudos de 10 segundos, rotativos, en la cuenta oficial del canal (@estoesblender) entre abril y diciembre de este año.

La firma del contrato estuvo a cargo de la Defensoría del Pueblo provincial, encabezada por Guido Lorenzino, quien avaló que la empresa “reúne los requisitos necesarios” y que el gasto se encuentra “dentro de los principios de razonabilidad, economicidad y transparencia”. Sin embargo, la cifra se vuelve escandalosa frente al colapso de medios con arraigo territorial, cuya existencia depende muchas veces de la mínima pauta estatal que hoy directamente no llega o ha sido suspendida.
El caso resulta aún más polémico porque Blender fue adquirido recientemente por el joven empresario Augusto Marini, CEO del holding CaleGroup, quien también controla el canal Carajo, uno de los medios digitales más agresivos en su retórica contra el Estado y el financiamiento público. Carajo se alinea abiertamente con el ideario libertario del presidente Javier Milei, para quien la eliminación de la pauta oficial es una bandera de gestión.
La paradoja es evidente: el mismo empresario que sostiene un medio que denuncia con virulencia el uso de fondos públicos en medios de comunicación, ahora acepta una millonaria transferencia estatal para otro de sus emprendimientos mediáticos.
Además, detrás del holding hay otro nombre con pasado político: Enrique Saravi O’Keefe, actual presidente de Carajo SA, exfuncionario del Ministerio de Justicia bonaerense durante la gestión de María Eugenia Vidal, con contratos posteriores en el Senado provincial hasta 2023. Un entramado que combina vínculos políticos transversales y negocios con pauta pública, aún en contextos donde se predica lo contrario.
¿Oficialista u opositor? Ambos a la vez
Un empresario oficialista, que juega para los dos bandos, para asegurarse vivir “de la nuestra”: si por alguna razón no consigue pauta nacional o municipal con el medio oficialista Carajo, o obtiene jugando de opositor con su otro medio Blender
¿Y las radios comunitarias?
Mientras tanto, cientos de radios de baja potencia, muchas de ellas gestionadas por cooperativas, organizaciones sociales o vecinales, como asi también privadas comerciales pequeñas, atraviesan una situación crítica. Con la inflación, los tarifazos y la falta de publicidad estatal, muchas han debido reducir su programación, despedir personal o directamente apagar sus transmisores. Son medios que cumplen funciones esenciales en territorios donde no llegan ni los grandes medios ni los canales de streaming: difunden campañas de salud, cubren emergencias locales y son muchas veces el único canal de expresión para comunidades enteras.
La pregunta es inevitable: ¿por qué el Estado bonaerense elige financiar contenidos en un canal de YouTube con un discurso elitista y centralista, mientras deja morir a medios con arraigo, compromiso territorial y vocación de servicio público?

La incoherencia no es solo ideológica —una Defensoría del Pueblo que le gira millones a un empresario libertario— sino estructural. En lugar de fortalecer el ecosistema de medios locales, comunitarios y de cercanía, el Estado financia contenidos en plataformas privadas con escaso control ciudadano y escasa representatividad.
En tiempos de ajuste y recortes, el contraste es brutal: mientras los micrófonos comunitarios se apagan, las cuentas de streaming se llenan.

