La Línea F vuelve a demorarse: la Ciudad patea la licitación hasta julio en medio de dudas y pedidos empresariales

El avance de la Línea F, uno de los proyectos más anunciados y postergados del subte porteño, suma un nuevo capítulo de dilaciones. El Ministerio de Movilidad e Infraestructura confirmó que la apertura de sobres de la licitación, inicialmente prevista para el 22 de abril, fue reprogramada para el 14 de julio, tras pedidos de las propias constructoras interesadas en participar.

La postergación no responde a falta de oferentes: más de veinte consorcios, tanto locales como internacionales, habían manifestado interés en competir por la obra. Sin embargo, varias firmas solicitaron más tiempo para preparar sus propuestas y reclamaron definiciones más precisas sobre el alcance técnico y económico del proyecto, lo que deja entrever cierto nivel de incertidumbre en torno a la iniciativa.

La licitación contempla la ingeniería, construcción y equipamiento de la nueva línea, aunque aspectos clave como la compra de trenes, el señalamiento y los sistemas de comunicación serán adjudicados en etapas posteriores, fragmentando el desarrollo integral de la obra. La traza, definida por la ley 670 y ratificada años después, prevé un recorrido de casi diez kilómetros entre Barracas y Palermo, con doce estaciones y conexiones estratégicas con otras líneas de subte y los ferrocarriles Roca y San Martín. Según estimaciones oficiales, será una de las líneas con mayor demanda potencial del sistema.

En paralelo, el Ejecutivo porteño avanza en la Legislatura con dos iniciativas centrales para sostener el proyecto: un pedido de endeudamiento de hasta 1.350 millones de dólares para financiar la obra y un esquema de expropiaciones de inmuebles y subsuelos necesarios para estaciones y accesos. Este último punto incluye además cambios en la normativa vigente que reducen el rol de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE), trasladando mayor control al Ministerio de Infraestructura, lo que abre interrogantes sobre la concentración de decisiones en el manejo del proyecto.

Mientras tanto, ya comenzaron trabajos preliminares en el entorno de Plaza Constitución, donde se reorganizan paradas de colectivos y se ensanchan veredas para preparar el futuro acceso de la estación cabecera. También se anticipan impactos en barrios como Balvanera y San Cristóbal, donde están previstas expropiaciones en zonas sensibles, como el área del Mercado San Cristóbal.

La Línea F arrastra décadas de promesas incumplidas: su planificación original se remonta a mediados del siglo pasado y, desde entonces, atravesó múltiples anuncios, frenos y reformulaciones. La nueva prórroga en el proceso licitatorio vuelve a exponer las dificultades de concretar una obra de gran escala en la Ciudad, que, pese a su potencial para mejorar la movilidad, sigue atrapada entre anuncios oficiales, tensiones administrativas y tiempos que no terminan de cumplirse.

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