La inversión en personal de salud y docentes en CABA cae al nivel más bajo de los últimos cuatro años

Un informe del Observatorio Económico de la Ciudad del CEPA revela que el gasto en personal de Salud y Educación continúa en retroceso. Mientras el Ministerio de Salud acumula una caída real del 12% respecto de 2022, Educación registra una baja del 1%. El análisis del primer trimestre de 2026 expone el deterioro de dos áreas clave pese al discurso oficial de priorizar la inversión social.

La ejecución presupuestaria del Gobierno de la Ciudad durante el primer trimestre de 2026 muestra una tendencia que se consolida año tras año: el gasto destinado al personal de Salud y Educación continúa perdiendo peso en términos reales y alcanzó su nivel más bajo de los últimos cuatro años. Así lo señala un informe del Observatorio Económico de la Ciudad del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que analizó la evolución del presupuesto ejecutado entre 2022 y 2026 descontando el efecto de la inflación.

El caso más marcado es el del Ministerio de Salud. Según el relevamiento, la inversión en personal acumula una caída real del 12% respecto del primer trimestre de 2022 y se ubica un 8% por debajo del pico alcanzado en 2023. La tendencia descendente se mantiene sin señales de recuperación y refleja el ajuste sobre uno de los componentes centrales del sistema sanitario.

En Educación el retroceso es menos pronunciado, aunque también confirma una pérdida sostenida. El gasto en personal docente cayó 1% en comparación con el mismo período de 2022, un dato que contrasta con la prioridad que el Gobierno porteño suele asignarle al área en su discurso público.

Para Juan Pablo Costa, director del Observatorio Económico de la Ciudad del CEPA, la reducción resulta especialmente preocupante porque afecta a dos sectores estratégicos. “Salud y Educación son ministerios críticos en términos de servicios sociales. Si se busca mejorar la calidad o ampliar la cobertura, necesariamente se requiere incorporar más personal. Cuando el ajuste recae sobre ese componente, termina deteriorando la capacidad del Estado para prestar esos servicios”, explicó.

La inversión no llega por igual a todos los niveles

El informe también muestra que la leve recuperación del presupuesto educativo respecto de 2025 no alcanza para revertir el deterioro acumulado. Aunque la función Educación creció 3% en términos reales frente al año pasado, los niveles Inicial y Primario continúan ejecutando menos recursos que en 2022, con caídas del 2% y del 5%, respectivamente.

La Educación Primaria sigue concentrando la mayor parte del gasto, con una ejecución cercana a los 131 mil millones de pesos durante el primer trimestre, seguida por Educación Media (58 mil millones), Inicial (56 mil millones) y Técnica (48 mil millones).

Un ajuste que alcanza a las principales áreas sociales

El retroceso en Salud y Educación forma parte de una tendencia más amplia. De acuerdo con el CEPA, los ministerios de Educación, Salud, Desarrollo Humano, Vivienda y Cultura registran reducciones reales de entre el 3% y el 15% respecto del año anterior.

En Educación, el gasto total proyectado para 2026 caería 3,5% y acumularía una baja cercana al 13% desde 2023, equivalente a unos 500 mil millones de pesos menos en términos reales. Entre las partidas más afectadas aparecen la infraestructura escolar, con una reducción del 11%; las becas estudiantiles, con una baja del 5%; y los programas de apoyo a cooperadoras y educación técnica.

En Salud, el presupuesto retrocedería 2,7% respecto de 2025 y acumularía una caída del 10% desde 2023. Hospitales como el Argerich, Durand y Fernández perderían entre el 5% y el 7% de sus recursos, mientras que centros especializados como el Gutiérrez, el Elizalde y el Sardá también registrarían recortes similares.

La política de ajuste también alcanza al área de Vivienda. El Instituto de la Vivienda de la Ciudad sufriría una reducción presupuestaria del 15%, la más baja de los últimos siete años, mientras que los programas destinados a la urbanización de villas y barrios populares registrarían una caída del 27%.

El contraste con el discurso oficial

Los datos del informe muestran una brecha entre las prioridades presupuestarias efectivamente ejecutadas y el discurso del Gobierno porteño, que suele presentar a la Salud y la Educación como ejes centrales de su gestión.

Si bien el Presupuesto 2026 —aprobado por la Legislatura con 38 votos a favor y 21 en contra— destina el 61,7% de los recursos a Seguridad, Educación, Salud y Promoción Social, el análisis en términos reales indica que el aumento nominal no alcanza para compensar la inflación. Como consecuencia, el gasto en personal, uno de los principales indicadores de inversión en ambos sistemas, continúa reduciéndose.

Para los especialistas del CEPA, esa dinámica pone en tensión la capacidad del Estado para sostener la calidad de los servicios públicos. Con menos recursos destinados a médicos, enfermeros, docentes y trabajadores de la educación, advierten, el ajuste deja de ser una cuestión exclusivamente fiscal para impactar de manera directa en el funcionamiento cotidiano de dos áreas esenciales.

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