Jorge Macri impulsa la creación de un Servicio Penitenciario propio en la Ciudad

Tras el escándalo por las reiteradas fugas de presos, la Legislatura porteña avanza en el tratamiento de dos proyectos clave del jefe de Gobierno, Jorge Macri: la creación de un sistema penitenciario propio para la Ciudad y una nueva Ley de Ejecución Penal.

El debate se dio en un plenario conjunto de las comisiones de Justicia, Seguridad, Legislación del Trabajo y Asuntos Constitucionales, con la participación de funcionarios, especialistas y organizaciones de la sociedad civil. La meta es dotar a la Ciudad de un marco legal y operativo para administrar sus propios establecimientos carcelarios, un paso que Macri considera esencial para fortalecer la autonomía porteña.

Desde el Ejecutivo porteño expusieron los subsecretarios Leandro Halperín y Adrián Patricio Grassi, mientras que referentes del ámbito judicial como Marta Monclús Masó (Observatorio de Cárceles Federales), Gabriela Gusis (investigadora en Derecho Penal) y Carla Cavalieri (vicepresidenta de la Cámara de Casación, Apelación Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas) aportaron miradas críticas sobre el proyecto. También participaron Eduardo Villalba, de la Justicia nacional, y representantes de ONG como el CELS y la Asociación de Pensamiento Penal.

Los expositores coincidieron en la necesidad de una ley precisa que evite arbitrariedades judiciales y garantice un enfoque centrado en la resocialización, la capacitación laboral y la reducción de la reincidencia. Se discutieron medidas como la implementación de políticas postpenitenciarias, la oralidad para agilizar procesos, el uso limitado del encierro y la búsqueda de alternativas a la prisión.

El contenido del proyecto

Presentado en marzo, el texto propone crear el Sistema Penitenciario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como una institución civil armada, jerarquizada y auxiliar permanente de la Justicia, integrada al Sistema Integral de Seguridad Pública. Su función sería custodiar y resguardar a detenidos, imputados y condenados alojados en cárceles porteñas, garantizando —según indica el propio proyecto— que “el condenado adquiera la capacidad de comprender y respetar la Ley” y logre su reinserción social.

El servicio dependerá del Ministerio de Justicia de CABA y contará con el Instituto Superior de Seguridad Pública como organismo de formación y capacitación continua. Sin embargo, uno de los puntos más controvertidos es que habilita la participación de empresas privadas en la construcción y administración de cárceles, bajo autorización y control del Ejecutivo local.

Críticos del proyecto advierten que esta apertura a la gestión privada podría derivar en un modelo penitenciario orientado más a la rentabilidad que a la reinserción, replicando experiencias fallidas en otros países.

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