Sucedió en el barrio porteño de Caballito, cerca del Parque Centenario. Mas de una decena de efectivos de la Policia de la Ciudad, realizando un mega-operativo, no de seguridad, sino confiscatorio: buscaban incautarle toda su mercadería a un vendedor de paltas cuyo unico sustento familiar es la venta de ese producto.
Son recurrentes los videos que circulan en redes sociales sobre como la Policia de la Ciudad, comandada por el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, realiza mega-operativos donde se despliegan un numero muy importante de efectivos, solo con fines de confiscar mercaderia a vendedores ambulantes que intentan sobrevivir en este contexto tan dificil de crisis auto-infingida por el gobierno de Milei. En este caso, sucedió cerca del Parque Centenario, en Caballito, uno de los barrios más custodiados por efectivos de la Policia de la Ciudad, no para cuidar a sus cuidadanos, sino para robarle la mercaderia a los vendedores ambulantes.
En una nueva muestra de autoritarismo y criminalización de la pobreza por parte del Gobierno de la Ciudad, efectivos policiales y personal de Espacio Público ejecutaron operativos simultáneos para arrebatarle la mercadería a los trabajadores de la vía pública. En Parque Centenario, la embestida policial tuvo como objetivo a Jairo López, un histórico vendedor ambulante de la zona, a quien le confiscaron un cargamento de alrededor de 400 paltas mientras trabajaba frente al Museo de Ciencias Naturales.
El ataque contra Jairo forma parte de un esquema coordinado de amedrentamiento a la economía popular. Casi en simultáneo, la misma escena de abuso policial se replicó en el barrio de San Telmo contra otro vendedor de paltas del sector.
Resistencia popular y solidaridad de clase en las calles
Frente al avance del aparato represivo porteño, la respuesta desde abajo no se hizo esperar. Tanto en San Telmo como en Parque Centenario, vecinos, transeúntes y puesteros salieron a la calle a defender a los vendedores. Con gritos de repudio hacia las fuerzas de seguridad y exigencias para frenar el secuestro de los alimentos, la solidaridad comunitaria volvió a poner un freno al amedrentamiento estatal.
Mientras la crisis económica y el desempleo arrastran a miles de personas a la venta informal como única forma de supervivencia diaria, la gestión de la Ciudad responde destinando recursos operativos y efectivos armados para incautar mercadería. Esta política de persecución sistemática busca expoliar a los trabajadores para garantizar un ordenamiento urbano al servicio del capital inmobiliario y comercial. Frente a la violencia institucional, la organización colectiva y la defensa del trabajo en las calles se consolidan como la única trinchera posible.
Video aportado por un vecino.
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