Un grave episodio ocurrido en una sucursal de Coto volvió a poner en discusión los procedimientos de seguridad privada en supermercados. El hecho tuvo lugar en el local ubicado sobre la avenida Juan Bautista Alberdi al 1700, en la Ciudad de Buenos Aires, y generó indignación entre los presentes.
Según trascendió a través de testigos y publicaciones en redes sociales, personal de seguridad del supermercado retuvo a un jubilado tras acusarlo de haber sustraído una botella de whisky. Sin embargo, luego de revisarlo, se comprobó que el hombre no llevaba ningún producto sin pagar.
Lejos de terminar allí, la situación escaló: el estrés y la tensión vividos durante la acusación provocaron que el hombre se descompensara dentro del local. La escena generó preocupación entre clientes y empleados, y obligó a la intervención del SAME, que debió asistirlo de urgencia en el lugar.
El episodio despertó fuertes críticas por el accionar del personal de seguridad, especialmente por tratarse de una persona mayor. Distintos usuarios en redes sociales calificaron el hecho como un caso de maltrato y abuso, cuestionando los métodos utilizados para prevenir robos en este tipo de comercios.
Un problema que no es nuevo
Lejos de tratarse de un hecho aislado, existen antecedentes graves vinculados al accionar de seguridad en supermercados de la misma cadena. El caso más emblemático ocurrió en 2019, en una sucursal del barrio de San Telmo, donde un jubilado de 68 años murió tras ser reducido violentamente por empleados luego de haber intentado llevarse mercadería sin pagar.
Según la investigación judicial, el hombre fue arrojado al piso y presionado durante el forcejeo, lo que le provocó un traumatismo de cráneo con hemorragia cerebral que derivó en su muerte. La Justicia determinó que el accionar fue “desproporcionado” en relación a la situación y la condición física de la víctima.
El hecho generó una fuerte conmoción pública y derivó en un proceso judicial contra uno de los empleados, acusado de homicidio preterintencional.
A este episodio se suma un antecedente judicial relevante ocurrido en 2023, que vuelve a poner en foco la responsabilidad de la cadena en la seguridad de sus clientes. Ese año, la Justicia condenó a Coto a indemnizar a un hombre que resultó gravemente herido en una sucursal de Mar del Tuyú tras ser embestido por un changuito con una parte metálica filosa, en el 2017. El fallo estableció que, aun cuando el carrito era empujado por otro cliente, el supermercado debía responder por no garantizar condiciones seguras dentro del establecimiento, en el marco del deber de protección al consumidor.
Cuestionamientos que se repiten
A lo largo de los años, distintos episodios han puesto bajo la lupa los protocolos de seguridad en grandes cadenas de supermercados. En el caso de Coto, incluso se registraron polémicas adicionales, como el hallazgo de armamento en una sucursal y múltiples denuncias por excesos en procedimientos de control.

