Con consignas festivas y respaldo político, un sector de la comunidad venezolana se movilizó en Buenos Aires para avalar una intervención armada que volvió a poner en debate los límites del exilio y la injerencia extranjera. Apareció en la concentración Patricia Bullrich, quien luego de que La Libertad Avanza utilizara a la comunidad venezolana en Argentina para campaña politica de Milei, los mandó a “volverse a su pais”.
Un grupo de venezolanos residentes en la Argentina se concentró este domingo desde las 15 en el Obelisco para manifestar su apoyo a la ofensiva militar de Estados Unidos sobre Venezuela y celebrar lo que definieron como el inicio del fin del gobierno de Nicolás Maduro. La convocatoria, presentada como una expresión de esperanza democrática, dejó imágenes y discursos que generaron fuerte controversia: emigrados festejando un ataque armado sobre su propio país, con las consecuencias humanas y materiales que ello implica.
La jornada combinó música en vivo, banderas, cánticos de “libertad” y puestos de comida típica, en un clima festivo que contrastó con la gravedad de los hechos que motivaron la movilización. Lejos de un reclamo humanitario o diplomático, la convocatoria avaló explícitamente una acción militar extranjera, en un país que arrastra años de crisis social, económica y migratoria.
“En este momento todo venezolano siente una bonita emoción”, dijo Willy Mendoza, músico radicado en la Argentina desde hace ocho años. Sin embargo, la afirmación no representó a la totalidad de la diáspora: numerosos venezolanos, dentro y fuera del país, cuestionan que se celebre un bombardeo que impacta directamente sobre civiles y profundiza el sufrimiento de una población ya golpeada.
La movilización, que reunió a más de mil personas, fue impulsada por la Alianza por Venezuela, un espacio que nuclea organizaciones de migrantes y que promueve un cambio de régimen en Caracas. En este marco, la consigna de “transición democrática” quedó asociada a la validación de la violencia militar como herramienta política.
Pasadas las 18, la presencia de la senadora Patricia Bullrich reforzó el sesgo político del acto. La dirigente respaldó públicamente la operación estadounidense y calificó a Maduro como “narcocriminal”, alineándose con la narrativa más dura de Washington. También reclamó por presos políticos y mencionó el caso del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en Venezuela en diciembre de 2024.
Bullrich elogió a referentes opositores como Edmundo González Urrutia y María Corina Machado y aseguró que la Argentina “está dispuesta a acompañar la transición”. Sin embargo, su discurso omitió cualquier referencia a las víctimas civiles, al derecho internacional o a las consecuencias humanitarias de una intervención armada, reduciendo el conflicto venezolano a una lógica de vencedores y vencidos.
“Hay que saber que hay líderes que llevaron adelante las banderas más importantes de transformación que acompañaron la libertad”, planteó y mencionó a Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, ganadores de las últimas elecciones. “Estoy convencida de que esos líderes tendrán el mayor de los protagonismos, junto a ustedes que volverán a su Venezuela querida cuando las condiciones se den. La Argentina está dispuesta a acompañar esta transición”, afirmó la exministra de Seguridad.
“Los vamos a extrañar”, cerró.
La escena en pleno centro porteño volvió a exponer una postal incómoda: emigrados celebrando ataques militares sobre su país de origen, con apoyo explícito de dirigentes locales. Una manifestación que, lejos de interpelar desde el dolor del exilio, reavivó el debate sobre hasta qué punto la desesperación política puede justificar el aplauso a la guerra.

