La iniciativa generó alarma entre pequeños contribuyentes que temen ser absorbidos por un sistema más complejo y costoso como lo es el Regimen general. Las consecuencias que puede traer esto a los trabajadores de la economía informal y pequeños emprendedores.
En un nuevo capítulo de ajuste y reestructuración fiscal, el Gobierno nacional estaría evaluando la eliminación del régimen de monotributo, una herramienta que durante décadas permitió a trabajadores independientes, pequeños comerciantes y emprendedores formalizar su actividad con una carga tributaria simplificada. La propuesta, que aún no fue oficializada pero ya circula en despachos oficiales, busca reemplazar este esquema por un sistema unificado de tributos que, según trascendidos, podría implicar mayores exigencias administrativas y económicas para los actuales monotributistas.
La posible eliminación del monotributo despertó la preocupación de millones de personas que hoy tributan bajo esta figura, temerosos de que se los empuje a un régimen general que implica liquidaciones mensuales de IVA, Ganancias y aportes más elevados. Para muchos pequeños contribuyentes, esto implicaría un salto impositivo inasumible que los dejaría fuera del circuito formal, alimentando aún más la economía informal.
Ayer miércoles, este medio entrevistó a Noelia Villafañe, la presidente de M.A.R.A (Monotributistas Asociados de la Republica Argentina), quien nos detalló las consecuencias que esto traería aparejado, especialmente en que al no existir mas el Monotributo como tal, los 5 millones de contribuyentes de ese sistema, perderían su obra social.
Desde el Ministerio de Economía deslizan que el objetivo es “modernizar el sistema tributario”, aunque analistas advierten que se trata de una movida recaudatoria encubierta, disfrazada de simplificación. El cambio también sería funcional a las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI), que desde hace meses reclama una reforma fiscal profunda como condición para nuevos desembolsos.
Los sectores más afectados serían los profesionales independientes, pequeños prestadores de servicios, cuentapropistas y emprendedores, muchos de los cuales no tienen la estructura contable ni los recursos para afrontar el salto a un sistema más complejo. Además, existen temores por la posible pérdida de derechos previsionales y de cobertura médica si se disuelve el actual esquema de aportes del monotributo.
Organizaciones de monotributistas y cámaras de profesionales ya comenzaron a movilizarse y exigir explicaciones. “Quieren eliminarnos del mapa fiscal en nombre de la eficiencia, pero no ofrecen ninguna alternativa realista. Esto no es una reforma, es una barrida”, expresó uno de los referentes de la Red de Autónomos Argentinos.
En un contexto de caída del consumo, aumento de la informalidad y desconfianza generalizada, la medida podría tener un efecto devastador sobre el tejido económico más frágil del país. Mientras tanto, el gobierno sigue sin brindar definiciones claras y, una vez más, deja a millones de trabajadores en la incertidumbre.

