El deterioro de las rutas nacionales, consecuencia de la falta de mantenimiento y la ausencia de obras por parte del Gobierno nacional, volvió a tener graves consecuencias durante el fin de semana largo por el Día del Padre. En la Ruta Nacional 5, a la altura del kilómetro 281, en las cercanías de la localidad de La Niña, partido de 9 de Julio, el colapso de una alcantarilla subterránea provocó un profundo hundimiento del asfalto que destrozó al menos una docena de vehículos. Neumáticos reventados, trenes delanteros destruidos y familias varadas a la vera del camino fueron el saldo de un episodio que pudo haber terminado en tragedia.
El peligro se registró sobre la mano ascendente, en sentido 9 de Julio–Carlos Casares, donde efectivos de la Policía Vial debieron desplegar un operativo de emergencia para asistir a los automovilistas y prevenir nuevos accidentes. Mientras tanto, personal de la empresa concesionaria apenas realizó tareas de balizamiento. Según informó La Trocha Digital, el pavimento continuaba cediendo y las autoridades analizaban interrumpir completamente la circulación debido al creciente riesgo para quienes transitaban por la zona.
Las imágenes registradas por los propios conductores no tardaron en viralizarse. En los videos puede verse cómo los vehículos impactaban de lleno contra el enorme pozo a alta velocidad, sin margen para realizar maniobras evasivas. La secuencia generó una fuerte indignación y reavivó las críticas por el estado de abandono que presentan numerosos corredores viales nacionales.
Lejos de brindar una solución definitiva, la respuesta de Corredores Viales —la empresa estatal que actualmente administra el corredor— también quedó en el centro de los cuestionamientos. Como medida provisoria, el gigantesco hundimiento fue rellenado únicamente con tierra, a la espera de una evaluación estructural. Para los vecinos, la intervención resulta insuficiente: aseguran que al circular por ese sector “tiembla todo” y advierten que, sin una reparación integral, el riesgo de una tragedia seguirá latente.
El episodio vuelve a exponer las consecuencias del abandono de la infraestructura vial nacional. Mientras miles de automovilistas recorren diariamente las rutas del país, el mantenimiento continúa siendo responsabilidad del Estado nacional, pero las obras de conservación brillan por su ausencia. El deterioro del asfalto, los baches y las fallas estructurales se multiplican en distintos corredores, convirtiendo a muchas rutas en verdaderas trampas para quienes las transitan.
El tramo afectado integra el denominado “Tramo Pampa”, que comprende 546 kilómetros de la Ruta Nacional 5 entre Luján y la provincia de La Pampa. El corredor ya fue preadjudicado a CEOSA (Construcciones Electromecánicas del Oeste S.A.) dentro del proceso de privatización de rutas nacionales y la empresa asumiría formalmente la concesión entre agosto y septiembre, con un contrato por 20 años que incluye la explotación de los peajes de 9 de Julio y Olivera, además de un nuevo puesto de cobro en Gorostiaga, partido de Chivilcoy.
Hasta que ese traspaso se concrete, la conservación del corredor sigue bajo la órbita de Corredores Viales. Sin embargo, el estado de la Ruta Nacional 5 refleja el deterioro de una red vial que, en numerosos sectores del país, evidencia años de escaso mantenimiento y una preocupante falta de inversión, con consecuencias que ponen en riesgo la vida de miles de personas cada día.

