Mientras Diputados debate la reforma laboral, el Congreso fue escenario de represión y detenciones

Mientras en el recinto de la Cámara de Diputados se desarrolla el tratamiento de la reforma laboral impulsada por el oficialismo, en las inmediaciones del Congreso la jornada estuvo marcada por incidentes, gases y un fuerte despliegue de fuerzas federales. La manifestación, convocada de manera espontánea por organizaciones políticas, sociales y agrupaciones de jubilados —en un contexto en el que la CGT solo llamó a paro general sin movilización— terminó con represión, heridos y detenidos.

El momento más tenso se produjo cuando el camión hidrante avanzó sobre un grupo de manifestantes que cantaba “Milei, basura”, en medio de una Plaza Congreso completamente vallada y custodiada por efectivos de la Policía Federal, Gendarmería y Policía de la Ciudad. Testigos denunciaron que el operativo fue desproporcionado y que incluyó el uso reiterado de gas pimienta, incluso sobre personas mayores.

Entre los detenidos se encuentra Carlos, referente de los jubilados que suele participar de las protestas semanales en el Congreso, quien fue arrestado por la Policía Federal Argentina en medio de los empujones y corridas. Su detención generó indignación entre los presentes y reavivó las críticas al accionar policial.

Durante la jornada también se registraron denuncias cruzadas de violencia. Desde el Gobierno sostienen que el operativo tuvo como objetivo “garantizar el orden constitucional” y que las fuerzas actuaron ante intentos de derribar vallas y arrojar objetos contundentes. Sin embargo, manifestantes y organizaciones de derechos humanos denunciaron represión indiscriminada, con imágenes que muestran a jubilados afectados por los gases y a efectivos lanzando spray irritante contra personas que ya se estaban retirando.

Otro de los puntos cuestionados fue el bloqueo de arterias clave como Lima e Hipólito Yrigoyen, lo que, según denunciaron asistentes, dificultó la desconcentración y generó situaciones de encierro y corridas. Además, por primera vez se generalizó la requisa de mochilas en los accesos y se restringió el uso de banderas bajo el argumento de que los palos podrían utilizarse como proyectiles.

A media tarde, la zona de Plaza Congreso continuaba militarizada, con presencia constante de efectivos y focos de tensión en calles laterales, en una escena que contrasta con el debate legislativo que, puertas adentro, avanza sobre cambios sensibles en el régimen laboral del país.

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