En un duro pronunciamiento difundido con motivo del Día del Periodista, la Academia Nacional de Periodismo manifestó su preocupación por las reiteradas descalificaciones del presidente Javier Milei contra periodistas y medios de comunicación, y advirtió sobre las consecuencias que este tipo de discursos pueden tener sobre la libertad de expresión y el ejercicio independiente de la profesión.
La entidad, presidida por el periodista Joaquín Morales Solá, sostuvo que el principal impulsor de una campaña sistemática de agresiones verbales contra la prensa es el propio jefe de Estado. Según expresó en su comunicado, las constantes acusaciones dirigidas a periodistas —a quienes en distintas oportunidades se les atribuyen intereses ocultos, conductas corruptas o alineamientos partidarios— forman parte de una estrategia política destinada a desacreditar a quienes ejercen el control y la crítica sobre el poder.
Para la Academia, este tipo de señalamientos no solo buscan erosionar la credibilidad de los trabajadores de prensa ante la opinión pública, sino que además generan un clima de intimidación que puede afectar el libre ejercicio de la actividad periodística. En ese sentido, alertó sobre el riesgo de que se profundicen fenómenos como la autocensura, motivados por el temor a campañas de hostigamiento, agresiones en redes sociales, denuncias judiciales o ataques personales.
El comunicado también remarca una diferencia fundamental entre funcionarios y periodistas: mientras los integrantes del Gobierno cuentan con estructuras de seguridad y protección institucional, los trabajadores de prensa desarrollan sus tareas cotidianas sin ese respaldo. Por esa razón, la entidad responsabilizó políticamente al Gobierno por cualquier episodio de violencia que pudiera producirse contra periodistas en un contexto marcado por la confrontación permanente entre el Presidente y distintos sectores de la prensa.
Además, la Academia cuestionó el silencio de referentes políticos que en otros momentos se habían pronunciado activamente en defensa de la libertad de expresión. Según señaló, los principios democráticos no pueden aplicarse de manera selectiva según la identidad política de quien resulte afectado, y las agresiones contra periodistas deben ser rechazadas independientemente de quién las protagonice.
El pronunciamiento se suma a otras voces que en los últimos meses expresaron inquietud por la relación entre el Gobierno y los medios de comunicación. Durante una reciente entrega de los premios Premios Martín Fierro, el periodista Rolando Graña había advertido sobre las dificultades que atraviesa el ejercicio de la profesión en medio de los ataques presidenciales. En la misma línea, dirigentes del PRO cuestionaron restricciones impuestas a periodistas en la Casa Rosada, mientras que la organización FOPEA documentó en distintos informes el volumen y la intensidad de los mensajes hostiles emitidos desde las redes sociales oficiales del mandatario.
En el tramo final de su declaración, la Academia Nacional de Periodismo reivindicó el papel de la prensa libre e independiente como uno de los pilares esenciales del sistema democrático. También exhortó al Poder Judicial a actuar con responsabilidad frente a eventuales conflictos vinculados con la libertad de expresión y convocó a los periodistas a continuar investigando, preguntando y ejerciendo su labor crítica sin condicionamientos.
La declaración constituye una de las críticas más contundentes formuladas por una institución periodística contra la administración de Milei y vuelve a poner en el centro del debate la relación cada vez más conflictiva entre el Gobierno nacional y buena parte de los medios de comunicación argentinos.

