Judiciales ocuparon los Tribunales del Trabajo y lanzaron un paro de 48 horas contra el traspaso a la Ciudad

Trabajadores de la Justicia Nacional del Trabajo tomaron este lunes la sede central del fuero laboral en la Ciudad de Buenos Aires y resolvieron un paro total de actividades por 48 horas, en rechazo al traspaso de competencias a la órbita porteña contemplado en el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional.

La ocupación se llevó a cabo en el edificio ubicado en Diagonal Roque Sáenz Peña 760, tras una asamblea realizada en las primeras horas de la mañana. La medida de fuerza, que en principio afectaba al fuero en el ámbito porteño, luego se extendió a nivel nacional como señal de protesta frente al avance del proceso de transferencia.

La protesta cuenta con el respaldo de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN), conducida por Julio Piumato. Desde el gremio resolvieron profundizar el plan de lucha y convocaron a una movilización nacional para el 24 de febrero a las 11. Además, advirtieron que evalúan recurrir a la vía judicial para intentar frenar la implementación de la norma.

El eje del conflicto es el artículo 91 del proyecto de Reforma Laboral, que aprueba el Acuerdo de Transferencia de la Función Judicial en Materia Laboral entre el Estado nacional y el Gobierno de la Ciudad. El convenio establece un plazo de 180 días para concretar el traspaso progresivo de jueces, estructura administrativa y competencias.

Desde la UEJN sostienen que la iniciativa implica un “desmantelamiento” del fuero laboral y denuncian que vulnera garantías consagradas en la Constitución Nacional y en tratados internacionales con jerarquía constitucional. En distintos comunicados, calificaron el proceso como una “entrega” que, según advierten, pone en riesgo la tutela efectiva de los derechos de los trabajadores y compromete la independencia judicial.

De concretarse la transferencia, el fuero nacional pasaría a tener un carácter residual: los actuales magistrados continuarían únicamente con las causas ya iniciadas, mientras que las nuevas demandas ingresarían directamente a la Justicia de la Ciudad. Según denuncian los empleados judiciales, ese esquema podría derivar en el cierre paulatino de juzgados y en la paralización de concursos para cubrir vacantes, profundizando la incertidumbre dentro del sector.

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