Las ventas en supermercados y autoservicios mayoristas volvieron a mostrar números en rojo durante el primer trimestre de 2026, en un nuevo golpe para el consumo masivo y para el relato oficial que insiste en hablar de recuperación económica.
Según datos publicados por el INDEC el pasado 22 de mayo, las ventas a precios constantes —es decir, descontando la inflación— cayeron un 3,1% interanual en supermercados y un 2,6% en mayoristas entre enero y marzo. Marzo fue además el peor mes del trimestre: las cadenas supermercadistas registraron una baja real del 5,1%, mientras que los autoservicios mayoristas se desplomaron un 7,2%.
Los números reflejan una realidad cada vez más visible en las góndolas: los salarios siguen perdiendo contra los precios y el consumo cotidiano continúa deprimido pese a la desaceleración inflacionaria que celebra el Gobierno.
En los supermercados, la facturación de marzo alcanzó los $2,46 billones, con un incremento nominal del 20,5% respecto del mismo mes del año pasado. Sin embargo, la variación quedó muy por debajo de la inflación implícita del sector, que fue del 26,9%, lo que explica la caída en términos reales.
El retroceso fue prácticamente generalizado en todo el país. De acuerdo a un informe elaborado por Politikon Chaco sobre la base de los datos oficiales, 21 de las 24 provincias registraron caídas en las ventas supermercadistas durante el trimestre. El Gran Buenos Aires —que concentra más del 22% de la facturación nacional— sufrió una contracción del 6,8%, mientras que el interior bonaerense retrocedió un 2,5%.
Solo Neuquén y San Luis lograron escaparle a la tendencia negativa con leves mejoras reales.
El consumo básico sostiene las ventas
Al analizar los rubros, el informe deja en evidencia que gran parte del gasto se concentra cada vez más en productos esenciales. Carnes encabezó las subas nominales con un incremento del 41,9%, seguido por panadería (27%) y almacén (22,7%).
En cambio, sectores vinculados al consumo no esencial siguen golpeados: electrónicos y artículos para el hogar cayó un 7,2% nominal, mientras que indumentaria y textiles apenas crecieron un 8,2%, muy por debajo de la inflación.
El dato revela un patrón cada vez más marcado: las familias destinan la mayor parte de sus ingresos a alimentos y productos básicos, resignando compras vinculadas al equipamiento del hogar o el consumo recreativo.
Crece el uso de crédito para llegar a fin de mes
Otro de los puntos que expone el informe es el creciente peso del financiamiento en las compras diarias. Las operaciones con tarjeta de crédito representaron el 44,9% de las ventas totales y crecieron un 18,2% nominal interanual.
También aumentó con fuerza el uso de billeteras virtuales y pagos QR, que avanzaron un 47,5%, mientras que el débito mostró un crecimiento mucho más moderado.
El fenómeno refleja cómo cada vez más hogares recurren al endeudamiento o a mecanismos de financiamiento para sostener consumos básicos en medio de la pérdida de poder adquisitivo.
Mayoristas: caída aún más profunda
La situación fue todavía más crítica en los autoservicios mayoristas, históricamente elegidos por familias y pequeños comercios para abaratar costos.
Las ventas reales se derrumbaron un 7,2% en marzo y acumularon una caída del 2,6% en el trimestre. A diferencia de los supermercados, además, los mayoristas mostraron una baja mensual desestacionalizada del 1,4% respecto de febrero, señal de que el deterioro continuó avanzando mes a mes.
En marzo, la facturación nominal alcanzó los $374.253 millones, con un aumento del 16,7%, nuevamente muy por debajo de la inflación del sector, estimada en 25,8%.
En estos comercios, el almacén explicó el 44% de las ventas totales y limpieza y perfumería otro 25,8%, confirmando que incluso en los canales de consumo más económicos las compras siguen concentradas en productos básicos.
Una recuperación que no llega al consumo cotidiano
Los datos del INDEC aparecen en un contexto en el que el Gobierno nacional insiste en mostrar señales de recuperación económica apoyándose en algunos sectores puntuales, como la venta de bienes durables o determinados indicadores financieros.
Sin embargo, las cifras de supermercados y mayoristas muestran otra cara de la economía: la del consumo diario, el de alimentos y productos esenciales, que continúa sin repuntar.
Mientras las góndolas siguen vaciándose y el poder adquisitivo permanece deteriorado, el informe vuelve a dejar una conclusión incómoda para la Casa Rosada: la supuesta recuperación todavía no se siente en la mesa de millones de argentinos.

