Un operativo realizado por la Policía de la Ciudad permitió desmantelar un taller textil clandestino en el barrio porteño de Monte Castro, donde fueron rescatadas 18 personas —incluidos siete menores de edad— que vivían y trabajaban en condiciones de extrema precariedad. La investigación volvió a exponer la persistencia de redes de explotación laboral en plena Ciudad de Buenos Aires.
El procedimiento se llevó a cabo en una vivienda ubicada en la esquina de Bahía Blanca y Arregui, donde funcionaba un taller ilegal que ya había sido clausurado anteriormente. Durante el allanamiento, los agentes encontraron a 11 adultos y 7 menores viviendo hacinados dentro del inmueble, varios de ellos de nacionalidad extranjera.
Según fuentes oficiales, las víctimas trabajaban bajo la modalidad conocida como “cama caliente”, un sistema en el que varias personas comparten la misma cama en distintos turnos debido a la falta de espacio. Además, no contaban con llaves para ingresar o salir libremente del lugar y permanecían prácticamente encerradas mientras realizaban extensas jornadas laborales.
La medida fue ordenada por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N.º 11, a cargo del juez Ariel Lijo, y ejecutada por la División Trata de Personas de la Policía de la Ciudad. Del operativo también participaron la Agencia Gubernamental de Control, la Dirección Nacional de Migraciones y equipos especializados en asistencia a víctimas.
Las autoridades indicaron que el inmueble funcionaba en condiciones insalubres y que la causa investiga posibles delitos vinculados a trata de personas con fines de explotación laboral. Tras el rescate, las víctimas fueron trasladadas para recibir atención médica, contención psicológica y acompañamiento social.
La Justicia ahora busca determinar las responsabilidades de quienes administraban el taller clandestino y establecer si existía una red más amplia detrás de la explotación. También se intenta garantizar que las personas afectadas puedan acceder a programas de protección y regularización.
El caso vuelve a poner en foco la problemática de los talleres textiles ilegales en la Ciudad de Buenos Aires, una práctica que persiste pese a los operativos y clausuras realizadas en los últimos años. Distintas organizaciones sociales y especialistas advierten que la precarización laboral, la vulnerabilidad migratoria y la falta de controles efectivos continúan favoreciendo este tipo de situaciones.

