Crecen los locales vacíos en Buenos Aires: el comercio porteño no repunta y la crisis se profundiza

El número de comercios cerrados en los principales corredores de la Ciudad aumentó casi 60% en un año. Aunque el último bimestre mostró un leve respiro, la actividad continúa muy por debajo de los niveles previos y la presión impositiva, los alquileres y la caída del consumo siguen golpeando al sector.

La Ciudad de Buenos Aires registró 249 locales vacíos durante septiembre y octubre de 2025, cifra que representa un salto interanual del 58,6%, según el último relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). Aunque el dato implica una baja del 8,8% respecto al bimestre anterior, la magnitud del incremento anual evidencia que la crisis comercial sigue lejos de resolverse.

El estudio, realizado desde 2014, contempla locales en alquiler, en venta y cerrados. Frente al bimestre julio-agosto, los comercios en alquiler descendieron 8,2%, aunque continúan 21,6% por encima de los valores registrados un año atrás. En tanto, los locales en venta cayeron 38,7% en la comparación inmediata, pero exhiben un aumento interanual del 90%, un indicador que refleja la salida forzada de muchos comerciantes que no lograron sostener la actividad.

Los principales corredores comerciales porteños mostraron comportamientos dispares. Santa Fe, Avellaneda, Pueyrredón, Córdoba, Cabildo y la peatonal Florida registraron caídas en la cantidad de locales vacíos durante el último bimestre. En cambio, zonas como Rivadavia y Corrientes volvieron a mostrar incrementos, consolidando un mapa desigual donde algunos ejes logran recuperarse levemente mientras otros se deterioran.

La situación económica nacional atraviesa de lleno al comercio: si bien el índice de consumo de la CAC exhibió un aumento interanual del 1,4% en septiembre, también mostró una retracción mensual del 0,3%, lo que confirma un estancamiento que afecta ventas, inversiones y generación de empleo. La entidad advirtió, además, que el escenario poselectoral podría generar un impacto negativo adicional sobre los ingresos reales de los hogares y la demanda de locales.

A esto se suman factores estructurales que agravan la problemática. El crecimiento sostenido del comercio digital reduce la necesidad de puntos de venta físicos, mientras que los altos costos de alquiler, las cargas impositivas y el aumento de tarifas de servicios vuelven cada vez más difícil la rentabilidad de los pequeños comercios. La expansión de grandes cadenas y plataformas online, con estructuras más competitivas, termina desplazando a rubros tradicionales como indumentaria, electrónica y artículos para el hogar.

En este contexto, el aumento de locales vacíos expone no solo la fragilidad del sector, sino también la falta de políticas públicas que faciliten la supervivencia de comercios barriales, actores clave de la economía porteña. Sin un alivio impositivo, regulatorio y tarifario, el riesgo es que la recuperación sea lenta o directamente no llegue.

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