Crece la mora en créditos no bancarios: ya supera el 27%

El impacto de la crisis económica autoinfligida por Javier Milei, continúa profundizándose y empieza a reflejarse con mayor crudeza en las finanzas familiares. De acuerdo a un informe de la consultora 1816, la morosidad en créditos otorgados por entidades no financieras ya supera el 27%, mientras que el conjunto del sistema registra un deterioro sostenido que lo ubica en niveles máximos de las últimas dos décadas.

El relevamiento señala que la mora de los hogares creció por decimoquinto mes consecutivo y alcanzó el 10,6%, el registro más alto en más de veinte años. Este incremento se da en un contexto marcado por la volatilidad de las tasas de interés y la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, el dato más preocupante se encuentra por fuera del sistema bancario tradicional: allí, el nivel de incumplimiento se dispara y golpea con fuerza a las fintech, en medio de un escenario cada vez más tensionado.

Desde la consultora explicaron que buena parte de la brecha entre entidades financieras y no financieras responde al costo del crédito. Aunque en 2026 las tasas activas mostraron una leve baja, en febrero la Tasa Efectiva Anual (TEA) real de los préstamos personales promedió el 40% en bancos, mientras que en el segmento no financiero habría rondado el 150%, con un Costo Financiero Total (CFT) aún más elevado.

El informe también advierte sobre un fenómeno que agrava la situación: la desaceleración de la inflación. Dado que los créditos personales suelen ser a tasa fija y con plazos promedio de 2,5 años, una baja rápida de los precios encarece las cuotas en términos reales. A diferencia de períodos anteriores, donde la inflación “licuaba” las deudas, hoy los ingresos no logran acompañar ese proceso, complicando la capacidad de pago de los hogares.

En este contexto, uno de los casos que generó mayor repercusión fue el de Ualá, una de las principales fintech del país. Trascendió que los niveles de mora habrían alcanzado cifras muy elevadas, con fuertes diferencias entre su negocio bancario y no financiero. Aunque la empresa salió a desmentir esos números, el episodio encendió alertas en el mercado, especialmente luego de que usuarios reportaran dificultades para operar con sus fondos, en un escenario donde la liquidez comienza a escasear.

Desde la compañía explicaron que los indicadores actuales están atravesados por su proceso de transformación tras la obtención de la licencia bancaria. Según detallaron, la migración de los créditos de mejor desempeño hacia la estructura bancaria dejó en la cartera residual del segmento fintech a los clientes con mayores niveles de mora, distorsionando así los índices.

Aun así, reconocieron que, bajo parámetros comparables con el resto del sistema, la morosidad del banco Ualá rondaría el 17% en febrero de 2026: un nivel elevado, aunque intermedio frente al promedio del sector. Como contraste, Naranja X, la billetera digital del Grupo Financiero Galicia, informó una cartera irregular cercana al 9% en el mismo período.

Más allá de los casos puntuales, el dato de fondo es contundente: la morosidad crece de forma generalizada en todos los segmentos. El informe de 1816 remarca que la totalidad de los principales bancos del país registró aumentos en enero, incluso en un contexto de relativa estabilidad en el costo del crédito en pesos, lo que evidencia un deterioro estructural en la capacidad de pago de las familias.

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