Corrupción libertaria en Nucleoeléctrica: viajes, lujos y consumos insólitos con tarjetas del Estado

Un informe incorporado a la presentación de Manuel Adorni dejó al descubierto un uso altamente cuestionable de fondos públicos: consumos en free shops, discotecas, peluquerías y hasta servicios de playa durante la gestión de Demian Reidel. A esto se suman extracciones de efectivo que superan los 50 millones de pesos.

Los registros contables de Nucleoeléctrica Argentina, la empresa estatal encargada de operar las centrales nucleares, exhiben un patrón de gastos que poco tiene que ver con su función estratégica. Una auditoría interna sacó a la luz un amplio abanico de consumos en el exterior: desde compras de ropa deportiva y salidas nocturnas en Europa, hasta pagos por comodidades en playas del Mediterráneo.

La información surge de un anexo de 58 páginas incluido en el informe que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó ante el Congreso tras un pedido de la diputada Florencia Carignano. Los datos corresponden a la cuenta 4338402 y abarcan el período de marzo de 2025 a febrero de 2026, coincidente con la presidencia de Demian Reidel en la empresa, etapa que terminó en medio de denuncias por sobreprecios. En ese mismo registro figuran retiros de efectivo por más de 50 millones de pesos, con múltiples operaciones en dólares realizadas en un mismo día.

El detalle de consumos muestra una marcada tendencia a gastos en aeropuertos y locales de indumentaria. Solo en el free shop de Ezeiza se contabilizaron 35 operaciones por 4.425 dólares, a lo que se suman transacciones similares en Alemania, Austria, Italia y Corea del Sur. También aparecen compras en cadenas como Primark, Decathlon y El Corte Inglés en Madrid, además de adquisiciones en locales de Adidas en Estambul y la India.

Los viajes incluyeron vuelos por American Airlines, United y Air Europa, así como estadías en hoteles de Suiza, Países Bajos, Singapur y Río de Janeiro, junto con al menos 17 alquileres a través de Airbnb. En Madrid, por ejemplo, se pagaron 2.079 dólares por alojamiento en el hotel Vincci Capitol, 765 dólares en el Pub El Pirata y hasta consumos en una peluquería.

Uno de los puntos más polémicos aparece en la costa de Valencia. Entre el 13 y el 14 de septiembre de 2025, la tarjeta corporativa registró trece pagos a una firma dedicada exclusivamente a servicios de playa, un gasto difícil de vincular con las funciones técnicas de la empresa estatal.

Desde Nucleoeléctrica intentaron justificar los movimientos al señalar que los consumos corresponden a 103 tarjetas corporativas activas y que todos los gastos están sujetos a auditorías. También explicaron que los viajes a España estuvieron vinculados a la compra de un simulador para la central Atucha I a la empresa Tecnaton, lo que habría requerido la capacitación de técnicos en Madrid y Valencia.

Sin embargo, la explicación oficial no logra disipar las dudas sobre el uso de recursos públicos en consumos que, en muchos casos, parecen exceder cualquier criterio razonable de viáticos. Si bien la normativa vigente —la Decisión Administrativa 888/2024— establece topes diarios para gastos en Europa, la magnitud y el tipo de erogaciones registradas vuelven a poner bajo la lupa los controles internos y la transparencia en el manejo de fondos estatales.

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