Tras once días de cierre inédito, los periodistas acreditados volvieron a ingresar este lunes a la Casa Rosada. El Gobierno habilitó nuevamente la sala de prensa en Balcarce 50, aunque lo hizo bajo un esquema de acceso más restrictivo que refuerza los controles de seguridad y reduce la circulación dentro del edificio.
La reapertura llega luego de un período de alta tensión entre la administración de Javier Milei y distintos medios de comunicación. El cierre se había dispuesto el 23 de abril, tras una denuncia penal impulsada por la Casa Militar contra periodistas de TN por la difusión de imágenes grabadas en pasillos internos del edificio. Para el Ejecutivo, ese material vulneró normas de seguridad y expuso zonas sensibles de la sede gubernamental, lo que motivó una respuesta inmediata que fue duramente cuestionada por entidades periodísticas, la oposición y organizaciones civiles, que hablaron de un antecedente preocupante en la relación con la prensa.
La confirmación de la reapertura llegó en las últimas horas del jueves, con el anuncio de que la actividad se retomaría este lunes 4 de mayo. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvió a encabezar las conferencias de prensa en el lugar —la primera a las 11— en un intento por encauzar la dinámica comunicacional del Gobierno.
Sin embargo, el regreso no restablece las condiciones previas al cierre. Desde ahora, los acreditados deben atravesar controles más rigurosos al ingresar: verificación de listas, inspecciones físicas, escáneres y detectores de metales. Además, se restringe la circulación dentro de la Casa Rosada. Los periodistas ya no pueden desplazarse libremente por los pasillos, permanecer en el Patio de las Palmeras ni acceder a determinadas áreas sensibles del edificio, como el corredor que conduce al entorno del asesor presidencial Santiago Caputo. A esto se suma un vidrio esmerilado que limita la visibilidad desde la sala de prensa hacia sectores internos.
Estas restricciones se agregan a un esquema normativo vigente desde 2025, que incluye requisitos de acreditación, pautas de vestimenta y limitaciones para registrar imágenes o transmisiones fuera de los espacios autorizados. Desde el Gobierno sostienen que las medidas responden a razones de seguridad institucional y que el episodio de las grabaciones internas obligó a revisar y endurecer los protocolos.
La reapertura busca descomprimir el conflicto, pero el vínculo entre el oficialismo y la prensa sigue atravesado por la desconfianza. Mientras el Gobierno enfatiza la necesidad de resguardar la seguridad del edificio, desde el sector periodístico advierten que las nuevas condiciones restringen el acceso a la información y afectan el ejercicio de la cobertura diaria. Por ahora, la sala de prensa vuelve a funcionar, aunque bajo un esquema de control más estricto que redefine la dinámica dentro de la Casa Rosada.

