El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires comenzó la restauración integral del monumento a Simón Bolívar, una de las piezas escultóricas más emblemáticas del Parque Rivadavia, en el barrio de Caballito. Los trabajos están a cargo del equipo del MOA (Monumentos y Obras de Arte), el taller especializado en la conservación del patrimonio artístico urbano.
La intervención incluye limpieza, consolidación estructural y protección superficial de la obra, en el marco de un plan de mantenimiento del patrimonio cultural que impulsa el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana.
El monumento, realizado por el escultor José Fioravanti —autor también del Monumento a la Bandera en Rosario y de los lobos marinos de Mar del Plata—, está compuesto por una imponente figura ecuestre de Bolívar en bronce fundido, flanqueada por un arco monumental de mármol blanco, con bajorrelieves y esculturas alegóricas talladas que representan a “La Inspiración” y “La Gloria”. En su inscripción principal se lee: “A Simón Bolívar, la Nación Argentina”.
“Las plazas y parques de la Ciudad son verdaderos museos a cielo abierto. Cada escultura refleja parte de nuestra identidad y patrimonio. Por eso trabajamos para cuidarlas y preservarlas”, expresó el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.
Por su parte, el ministro Ignacio Baistrocchi destacó: “Tenemos más de 2.000 esculturas y monumentos en el espacio público. Esta restauración busca poner en valor una obra de enorme significado histórico y que forma parte de la memoria viva de nuestros barrios”.
Los trabajos se extenderán por aproximadamente un mes y medio. Participan entre dos y cinco restauradores, que trabajan de lunes a viernes en el sitio. La intervención comienza con una limpieza mecánica en seco —mediante pinceles, bisturíes y lecrones— para remover suciedad superficial e incrustaciones. También se retira vegetación invasiva que compromete la estructura.
Luego se realiza una limpieza química a base de compresas con agua desmineralizada, biocidas y cepillado, seguida de un enjuague final. A esto le siguen tareas de nivelación y consolidación: se colocan pernos de acero inoxidable para anclar las placas superiores del revestimiento, con morteros especiales de cal y cemento. Finalmente, se aplica un hidrorepelente con base silano/siloxano para proteger la superficie.
Los relieves y esculturas del arco se tratarán con el mismo método. En tanto, la figura ecuestre central no será intervenida, ya que presenta una pátina estable; únicamente se removerán los grafitis de la base.
El monumento se encuentra sobre una amplia explanada que funciona como punto de encuentro en el parque: allí los vecinos se reúnen para hacer actividades recreativas, deportivas y culturales, y los fines de semana se instalan las tradicionales Ferias Especiales de la Ciudad.
Con esta obra, la Ciudad avanza en la conservación de uno de los hitos escultóricos más representativos de Caballito, combinando el respeto por la historia con el compromiso por preservar el espacio público en condiciones óptimas para todos.

