En un contexto de creciente circulación de amenazas en entornos escolares —muchas veces amplificadas por redes sociales y grupos de mensajería—, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires difundió una serie de recomendaciones dirigidas a las familias. El objetivo es claro: promover intervenciones responsables y acompañar a niñas, niños y adolescentes frente a situaciones que generan miedo, incertidumbre y desinformación.
Desde el organismo advierten que la reacción de las personas adultas resulta determinante, tanto para contener emocionalmente como para evitar que rumores sin verificar escalen y agraven el clima escolar.
Entre los ejes principales, la Defensoría destaca la importancia de escuchar sin minimizar. Dar lugar a la palabra de chicos y chicas, validar lo que sienten y sostener un diálogo abierto permite comprender mejor lo que está ocurriendo, más allá de la veracidad de la amenaza. La escucha activa, señalan, es una herramienta clave para reducir la ansiedad y brindar seguridad.
Otro punto central es frenar la viralización de mensajes alarmantes. Compartir audios, capturas o cadenas en grupos familiares o escolares no solo incrementa la angustia generalizada, sino que también puede vulnerar la privacidad de las personas involucradas y entorpecer el accionar de las instituciones. La recomendación es clara: evitar difundir contenido sin confirmar.
En caso de recibir un mensaje preocupante, se sugiere utilizar los canales formales. Esto implica conservar la evidencia —como capturas de pantalla— y comunicarse directamente con la escuela o con los mecanismos previstos en los protocolos institucionales. En paralelo, se insiste en acompañar sin estigmatizar, promoviendo el cuidado y el uso responsable de la información, lejos de la lógica de la culpa o la exposición.
Por último, el organismo remarca que las familias no están solas. Las escuelas, los equipos de orientación, las defensorías territoriales y otros organismos de protección cuentan con herramientas para intervenir y brindar apoyo. En ese marco, la combinación entre escucha, responsabilidad informativa y articulación institucional aparece como la clave para evitar que el miedo y la desinformación se instalen en la vida escolar.

