El inicio del mes llega con una batería de subas en tarifas y contratos que vuelve a poner presión sobre el costo de vida. Transporte público, luz, gas, agua, medicina prepaga y alquileres registran incrementos simultáneos en el AMBA y otras regiones del país, en un escenario donde los ingresos siguen corriendo por detrás.
Abril comenzó con ajustes que impactan de lleno en los gastos cotidianos. Desde este miércoles rigen nuevos cuadros tarifarios para colectivos, subte y peajes en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, mientras que las facturas de electricidad y gas ya reflejan aumentos vinculados al recorte de subsidios impulsado por el Gobierno. A esto se suma la actualización de alquileres bajo la antigua normativa, con subas que vuelven a complicar a inquilinos.
En el transporte del AMBA, los incrementos responden a una fórmula que combina el último dato de inflación del INDEC (2,9% en febrero) más un adicional del 2%. En la provincia de Buenos Aires, el boleto mínimo de colectivo trepó a 873,37 pesos para los primeros tres kilómetros, mientras que los tramos más largos alcanzan los 1197,39 pesos. En la Ciudad, las líneas porteñas fijaron el mínimo en 715,26 pesos. El subte también dio un salto significativo: el viaje con SUBE registrada pasó a costar 1414 pesos, y sin registrar asciende a 2248,26. En paralelo, los peajes aumentaron un 4,9%, con valores que varían según horario y tipo de vehículo.
En cuanto a los servicios públicos, la quita progresiva de subsidios vuelve a sentirse en las boletas. En electricidad, los usuarios de mayores ingresos afrontan cargos fijos superiores a los 1300 pesos y valores por consumo que rondan los 115 pesos por kWh, tanto en Edenor como en Edesur. En contraste, los hogares subsidiados mantienen tarifas más bajas, aunque con límites de consumo cada vez más estrictos. El agua también subió: AySA aplicó el último tramo de un aumento del 4%, llevando la factura promedio a unos 29.094 pesos mensuales sin impuestos, con diferencias según la zona.
El sector salud tampoco quedó al margen. Las prepagas ajustaron sus cuotas un 2,9% en abril, replicando el índice de inflación de febrero. Firmas como OSDE, Galeno, Swiss Medical, Omint, Avalian, Hospital Alemán y Sancor Salud trasladaron este aumento a sus planes, junto con subas en copagos. En el caso del Hospital Italiano, el incremento fue del 2,7%.
En el mercado inmobiliario, los contratos alcanzados por la derogada Ley 27.551 enfrentan una actualización anual del 33,3% según el Índice de Contratos de Locación (ICL) del Banco Central, lo que implica saltos importantes en los valores mensuales. Para los acuerdos más recientes, los ajustes son más frecuentes —trimestrales o cuatrimestrales— y atados a la inflación, lo que genera aún mayor incertidumbre para los inquilinos.
En materia de combustibles, el Gobierno optó por postergar aumentos para contener el impacto en los surtidores frente a la suba internacional del petróleo. Autorizó elevar el corte de bioetanol en las naftas hasta el 15% y decidió no actualizar los impuestos al combustible en abril, buscando amortiguar la presión externa.
Distintos analistas advierten que la coincidencia de todos estos incrementos en un mismo mes agrava el deterioro del poder adquisitivo, especialmente en los sectores más vulnerables. Mientras el Gobierno defiende la necesidad de avanzar con el ajuste fiscal y la reducción de subsidios, crecen las alertas por una posible caída del consumo y mayores dificultades para afrontar pagos básicos.
Con este panorama, abril se perfila como un mes clave para medir el impacto real del ajuste en la economía doméstica. Aunque la inflación mostró cierta desaceleración en el arranque del año, la acumulación de aumentos en servicios esenciales vuelve a tensar el día a día de millones de argentinos.

