Julio llegó con un nuevo aumento en la tarifa del Subte, la cual alcanzó los $996, duplicando el valor promedio de un pasaje en colectivo en CABA. Y los descuentos por billeteras virtuales, ahora excluyen a la gran mayoria de las personas, a no ser que posean un equipo de alta gama.
En los últimos meses, la Ciudad de Buenos Aires lanzó una batería de promociones para incentivar el pago del boleto de subte con tarjetas contactless y billeteras virtuales vía NFC. Bancos —como Nación, Ciudad, Galicia, Macro, BBVA, Santander y muchos otros — y billeteras digitales (Ualá, MODO, Lemon, Naranja X, entre otras) ofrecen reintegros de entre el 50% y el 100% del costo de cada viaje, con topes semanales o mensuales que en algunos casos superan los $12.000.
Sin embargo, estas promociones solo están disponibles para quienes cuentan con smartphones compatibles con pagos “sin contacto” (NFC). Quienes seguimos usando la tarjeta SUBE tradicional, o teléfonos sin esa tecnología, quedamos automáticamente excluidos de los beneficios más agresivos, perdiendo acceso a descuentos de hasta el 100% que hoy ofrece Banco Nación y Banco Ciudad, entre otros.
El rol del Gobierno porteño: ¿inclusión o vulneración del derecho al transporte?
La instalación masiva de molinetes que aceptan pagos NFC responde a un plan de modernización del sistema, justificado públicamente como un avance tecnológico y un aporte al ambiente al reducir el plástico de la SUBE. No obstante, este cambio no estuvo acompañado de un plan paralelo de distribución gratuita o subsidiada de dispositivos NFC para personas de bajos recursos, adultos mayores o quienes rechazan o no pueden costear un smartphone moderno.
- Brecha digital: Según datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA), menos del 5% de las tarjetas SUBE no están registradas, pero no existen cifras oficiales sobre cuántos usuarios carecen de terminales con NFC o prefieren no vincular datos bancarios a sus celulares
- Subsidio desigual: Ademas de que quienes no poseen NFC quedan excluidos del descuento, tampoco gozan de la tarifa social quienes la posean, dado que el subte porteño, al no depender de Nación, se desentiende de dicha tarifa, cobrando a todos (tengan o no tarifa social) la tarifa plena, que a la fecha es de $996. Esta diferenciación genera un subsidio indirecto a quienes ya cuentan con tecnología de punta y deja al margen a quienes más dependían de los descuentos sociales.
Billeteras virtuales: combate de promociones vs. responsabilidad social
Las aplicaciones de pago digitales han participado activamente de la “guerra de reintegros”:
-
Ualá ofrece hasta 70% de reintegro, con topes mensuales de $17.000.
-
Lemon llega al 65% de cashback en pesos y hasta 2% en criptomonedas por cada viaje.
-
Naranja X bonifica el 65% en Visa y 50% en Mastercard, incluyendo recargas SUBE con 30% de descuento
Sin embargo, estas mismas apps no solo compiten por su base de usuarios, sino que se amparan en una infraestructura (NFC) y en condiciones de conectividad que no todos los ciudadanos pueden garantizar. Al promocionar descuentos máximos solo para pagos sin contacto, refuerzan una brecha digital profunda y trasladan el riesgo de exclusión al usuario, en lugar de desarrollar alternativas inclusivas (por ejemplo, códigos QR gratuitos o recargas de SUBE vía web convencional).
Voces críticas sobre el apoyo de Jorge Macri a Galperín
Se viralizó recientemente la denuncia de la diputada D’Atri del FIT a Jorge Macri por publicitar Mercado Pago mientras la población se endeuda.
Según la diputada, “es obvio que MercadoPago no hace beneficencia” sino que hay fondos detrás para que aplique dichos descuentos
El boleto de subte, con la tarjeta SUBE, cuesta 963 pesos. Sin embargo, con la billetera virtual de la empresa privada Mercado Pago, del multimillonario Marcos Galperín, se reduce a 240 pesos. No dudo que la gran mayoría de los trabajadores de esta Ciudad, lo incluyen en sus… pic.twitter.com/P6urL7mbah
— Andrea D'Atri (@andreadatri) July 1, 2025
En definitiva, y tal como ilustra la imagen de portada de este artículo, sacada de un capítulo de la tira humorística “Peter Capusotto y sus videos – Fundación Una ayuda para un Ario”, pareciera de que el subte se transformó en un lujo para los porteños, y desde la Ciudad se busca ayudar a los mas pudientes para que puedan seguirlo consumiendo, y de esta forma, mantener alejados de el, a los pobres y de clase media baja (cada vez mas castigada).

