Subte gratis para jubilados: CABA simplifica un trámite luego del fracaso de la APP y tramites online

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció una simplificación del trámite para que jubilados y pensionados puedan acceder al boleto gratuito de subte, una modificación que llega después de meses de cuestionamientos al sistema implementado originalmente, que obligaba a los beneficiarios a realizar una serie de gestiones digitales para acceder a un derecho que debería ser sencillo de ejercer.

La nueva modalidad permitirá que los jubilados que cumplan con los requisitos puedan gestionar el beneficio de manera presencial, presentando únicamente el DNI y el recibo de haberes en las sedes comunales. Una vez dados de alta, podrán ingresar al subte utilizando directamente su documento de identidad. El beneficio alcanza a jubilados, pensionados y retirados de las Fuerzas Armadas y de Seguridad con domicilio en la Ciudad que perciban hasta 2,5 haberes mínimos.

Un beneficio gratuito que empezaba por pagar el costo de la burocracia

El cambio representa también un reconocimiento implícito de las dificultades que tenía el sistema anterior. Para acceder al boleto gratuito, los jubilados debían realizar el trámite mediante la plataforma TAD, contar con una cuenta miBA, presentar documentación de ANSES y del haber jubilatorio y, además, utilizar BUEPP, la billetera virtual del Banco Ciudad. Quienes no tenían una cuenta debían abrir una para poder acceder al beneficio.

El mecanismo resultaba particularmente difícil de justificar tratándose de un beneficio destinado a adultos mayores. En lugar de facilitar el acceso al transporte gratuito, la Ciudad había trasladado buena parte de la responsabilidad al propio jubilado, obligándolo a familiarizarse con aplicaciones, cuentas digitales, validaciones de identidad y carga de documentación.

Para muchos adultos mayores, el esquema no era simplemente engorroso: directamente podía convertirse en una barrera para acceder al beneficio. La paradoja era evidente: para viajar gratis había que atravesar previamente un trámite que podía resultar más complicado que pagar el propio boleto.

Ahora, la Ciudad busca reemplazar esa lógica por un sistema mucho más directo: presentar el DNI y el recibo de haberes, realizar el alta y utilizar el documento para pasar por los molinetes.

La modificación puede ser bienvenida, pero también deja expuesta una pregunta inevitable: ¿por qué fue necesario imponer primero un sistema tan burocrático y poco amigable para los jubilados para después reconocer que el trámite podía hacerse de una manera mucho más sencilla?

En un contexto en el que el boleto de subte ya supera los $1.500 y volverá a aumentar en septiembre, facilitar el acceso a la gratuidad para quienes cumplen con los requisitos no debería ser presentado como una innovación, sino como la corrección de una burocracia innecesaria.

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