La entidad que representa a las pequeñas y medianas empresas cuestionó el discurso oficial sobre el endeudamiento de los hogares. Aseguró que las familias recurren al crédito para afrontar gastos básicos como alimentos, bebidas y medicamentos, mientras crece la morosidad.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) salió al cruce del discurso del Gobierno nacional sobre el endeudamiento de las familias y advirtió que el crédito no se está utilizando principalmente para comprar bienes suntuarios, sino para afrontar gastos cada vez más básicos.
El vocero de la entidad, Salvador Femenía, señaló que la pérdida de poder adquisitivo está llevando a una parte de los hogares a utilizar tarjetas y préstamos para llegar a fin de mes. “Cuesta mucho llegar a fin de mes, el sueldo evidentemente no alcanza”, sostuvo en declaraciones a Radio Rivadavia.
La afirmación contradice el argumento planteado recientemente por el presidente Javier Milei, quien había atribuido parte del endeudamiento de las familias a la compra de bienes de consumo, entre ellos televisores vinculados al Mundial.
Desde CAME plantearon un escenario diferente. Femenía explicó que en los comercios se observa que los consumidores buscan segundas, terceras y hasta cuartas marcas y que las compras en pequeñas cantidades se volvieron cada vez más frecuentes.
Endeudarse para lo básico
“Vemos que apenas se mantienen los que tienen que ver con lo básico: alimentos, bebidas y farmacia”, explicó Femenía. Según el dirigente, el resto del consumo enfrenta una fuerte retracción.
El diagnóstico apunta directamente al deterioro de los ingresos. Femenía vinculó el aumento del endeudamiento con el proceso iniciado después del rebote económico de fines de 2024 y comienzos de 2025, cuando muchas familias recurrieron a las tarjetas para sostener su nivel de consumo.
Posteriormente, el aumento de las tasas de interés y el retraso de los salarios frente al costo de vida habrían agravado la situación. “Eso produjo un atraso de los sueldos”, afirmó el dirigente.
Los datos del sistema financiero también muestran un deterioro. Según cifras del Banco Central citadas en el informe, la morosidad de los hogares llegó al 12,8% en junio, mientras que la irregularidad en los préstamos personales alcanzó el 16,4%, su máximo histórico. En las tarjetas de crédito, en tanto, la mora llegó al 12,6%.
Las pymes también sienten la caída del consumo
La situación de los hogares tiene su correlato en los comercios y pequeñas empresas que dependen del mercado interno.
Femenía advirtió que muchas industrias pymes trabajan principalmente para el mercado interno y que la falta de demanda termina impactando sobre toda la cadena: si el consumidor compra menos, el comercio vende menos y las empresas producen menos.
A esto se suman, según CAME, el alargamiento de los plazos de cobro y las dificultades para afrontar deudas bancarias, obligaciones con proveedores y compromisos tributarios.
La entidad reclamó además medidas para aliviar la situación financiera de las pequeñas y medianas empresas y cuestionó los embargos que afectan a compañías que atraviesan dificultades de liquidez.
Menos consumo y más locales vacíos
El deterioro también puede observarse en las calles comerciales. Según Femenía, en distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires y de la provincia se multiplican los locales vacíos, mientras que las nuevas aperturas no alcanzan a compensar la cantidad de comercios que cierran.
El dirigente también relativizó la capacidad del comercio electrónico para compensar la caída de las ventas tradicionales. Según explicó, el canal online representa alrededor del 18% del comercio argentino, por lo que no puede sustituir por sí solo el movimiento de los comercios físicos.
Para CAME, el problema tampoco se limita al AMBA. La entidad sostiene que las dificultades alcanzan a las 23 provincias y a la Ciudad de Buenos Aires, incluidas las economías regionales.
Un escenario que contradice el relato de recuperación
El planteo de CAME vuelve a poner en discusión el contraste entre los indicadores macroeconómicos que exhibe el Gobierno y lo que ocurre en buena parte de la economía cotidiana.
Mientras el oficialismo insiste en presentar una recuperación de la actividad, desde el sector pyme advierten que esa mejora todavía no se traduce en una recuperación suficiente del consumo ni en una mejora de los ingresos de los trabajadores.
El dato más preocupante es que el crédito, que durante años fue utilizado para financiar compras y consumo, aparece cada vez más asociado a una necesidad mucho más elemental: llegar a fin de mes.
Si los hogares necesitan endeudarse para comprar comida, bebidas o medicamentos, el problema deja de ser cuánto consumen y pasa a ser cuánto les alcanza el salario para vivir.

