VERGUENZA: Milei y Jorge Macri hicieron fiesta en el Planetario por la independencia de EEUU

La Embajada de Estados Unidos organizó un show de drones para conmemorar los 250 años de la independencia de ese país en el Planetario Galileo Galilei. La autorización del Gobierno porteño para utilizar uno de los espacios públicos más emblemáticos de la Ciudad generó una fuerte controversia y reavivó el debate sobre el uso de bienes públicos para celebrar efemérides extranjeras.

El Planetario Galileo Galilei, uno de los íconos de la Ciudad de Buenos Aires, fue escenario este sábado del evento “Freedom 250”, una celebración organizada por la Embajada de Estados Unidos para conmemorar los 250 años de la independencia de ese país.

La jornada incluyó recitales, propuestas gastronómicas, actividades culturales y un espectáculo de drones que iluminó el cielo porteño y convocó a miles de personas. La actividad fue de acceso libre y contó con la autorización y el respaldo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para utilizar el predio.

Desde la representación diplomática estadounidense señalaron que la iniciativa buscó compartir con el público argentino una de las fechas más significativas de la historia de Estados Unidos mediante una propuesta cultural abierta y gratuita.

La utilización del Planetario quedó en el centro de la controversia

Sin embargo, más allá del espectáculo, el foco rápidamente se trasladó a la decisión política de ceder uno de los espacios públicos más representativos de la Ciudad para celebrar una fecha patria de otro país.

La polémica no giró en torno a la relación diplomática entre Argentina y Estados Unidos, sino a la conveniencia de destinar un lugar emblemático financiado con recursos públicos para una conmemoración nacional extranjera. Para numerosos usuarios, el episodio expuso un criterio difícil de imaginar si se tratara de la celebración de la independencia de otros países, lo que alimentó cuestionamientos sobre la oportunidad y el mensaje político del evento.

Las críticas también se inscribieron en el contexto del fuerte alineamiento internacional que mantienen el presidente Javier Milei y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, con la administración estadounidense. En ese marco, numerosos usuarios interpretaron que el espectáculo excedió el plano cultural y funcionó como una nueva demostración simbólica de esa cercanía política.

Las redes sociales se llenaron de cuestionamientos. Entre los mensajes más repetidos aparecieron expresiones como: “No puede ser que un espacio público argentino se utilice para festejar la independencia de otro país”, “¿También prestarían el Planetario para celebrar la independencia de China, Rusia o Venezuela?” y “El Planetario terminó convertido en escenario de una celebración ajena”. Del otro lado, dirigentes, simpatizantes libertarios y referentes del PRO defendieron la iniciativa al sostener que este tipo de actividades forman parte de la agenda habitual de cooperación y promoción cultural entre países.

Un evento atravesado por la política

La programación comenzó durante la tarde y se extendió hasta la noche con espectáculos musicales, puestos gastronómicos, actividades para toda la familia y el show de drones como cierre principal.

La Embajada de Estados Unidos había promocionado previamente el evento como parte de las celebraciones internacionales por los 250 años de la Declaración de Independencia.

No obstante, el acontecimiento volvió a poner en primer plano la política exterior impulsada por el Gobierno nacional. Desde que asumió la Presidencia, Javier Milei profundizó un alineamiento explícito con Estados Unidos e Israel, definiéndolos como los principales socios estratégicos de la Argentina y manifestando en reiteradas oportunidades su afinidad con la administración estadounidense.

Mientras miles de asistentes disfrutaban del espectáculo con banderas y distintivos con los colores estadounidenses, el debate continuó creciendo en las redes sociales. Allí volvieron a surgir interrogantes sobre los límites entre el intercambio cultural, la diplomacia pública y el uso de espacios públicos argentinos para conmemorar fechas patrias de otras naciones.

Más allá del despliegue tecnológico, la autorización otorgada por el Gobierno porteño terminó eclipsando al propio espectáculo y convirtió al evento en un nuevo foco de discusión política, con críticas dirigidas a la decisión oficial de ceder un lugar emblemático de la Ciudad para una celebración que muchos consideraron ajena a la identidad y a las efemérides nacionales.

Leave a Reply