Un informe del CEPA reveló que los boletos de colectivo, tren y subte en el Área Metropolitana de Buenos Aires registraron aumentos muy por encima de la inflación desde diciembre de 2023, en un contexto marcado por la caída del poder adquisitivo, la reducción de subsidios y el desplome de pasajeros en todo el sistema.
Según el estudio, al que accedió Nueva Ciudad y que fue elaborado sobre datos del INDEC, la CNRT y la Secretaría de Trabajo, las tarifas del transporte público sufrieron incrementos que llegaron hasta el 1.668% desde el inicio del gobierno de Javier Milei, mientras la inflación acumulada en el mismo período fue del 303,5%.
El subte encabezó las subas: pasó de $80 a $1.414, lo que representa un aumento del 1.668%. El colectivo bajo jurisdicción nacional trepó de $52,96 a $700 (+1.221%), mientras que en la provincia de Buenos Aires escaló hasta $871,30 (+1.545%). El tren, por su parte, pasó de $33,29 a $280, aunque desde mayo de 2026 ya cuesta $330, acumulando una suba del 741%.
En términos reales —descontando la inflación— el golpe también es contundente: el colectivo bonaerense aumentó un 307%, el subte un 337% y el tren un 119%, consolidando un escenario donde viajar en transporte público dejó de ser un gasto accesible para millones de trabajadores.
Cada vez más salario para poder viajar
El informe advierte que el impacto sobre los sectores de menores ingresos es cada vez más severo. Un trabajador que utiliza colectivo para ir y volver de su empleo durante 22 días al mes destinaba en diciembre de 2023 apenas el 1,5% del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) al transporte. En abril de 2026, ese porcentaje ya ascendía al 8,6%.
La situación empeora para quienes necesitan combinar distintos medios. Un usuario que utiliza colectivo y subte pasó de gastar el 2,6% al 17,3% del salario mínimo, mientras que quienes viajan desde el conurbano usando colectivo, tren y subte destinan actualmente el 14,7% de sus ingresos solo para trasladarse.
El deterioro se explica por una combinación explosiva: tarifas que subieron muy por encima de la inflación y un salario mínimo que quedó completamente rezagado. Mientras los boletos se multiplicaron, el SMVM aumentó apenas un 129% nominal, pasando de $156.000 a $357.800, muy lejos de la inflación acumulada del 303,5%. En términos reales, el salario mínimo perdió alrededor del 43% de su poder adquisitivo.
La Beca Progresar perdió casi todo su valor
El informe también expone el fuerte deterioro de la Beca Progresar. El beneficio permanece congelado en $35.000 desde marzo de 2025, pese a la escalada constante de tarifas.
En diciembre de 2023, cuando la beca era de $20.000, alcanzaba para cubrir 839 viajes con el descuento del 55% destinado a estudiantes. Hoy apenas cubre 111 boletos, lo que representa una caída del 87% en su capacidad real de compra.
Más tarifas, menos subsidios y menor inversión
Detrás de los aumentos aparecen dos factores centrales: el incremento del gasoil y la fuerte reducción de subsidios al transporte.
El combustible acumuló una suba del 536% entre noviembre de 2023 y abril de 2026, más de 230 puntos por encima de la inflación general. Dado que el gasoil representa entre el 30% y el 40% de los costos operativos de las empresas de colectivos, su impacto terminó trasladándose directamente al boleto.
A esto se suma el ajuste sobre el Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte (FFSIT), encargado de financiar subsidios y obras ferroviarias. Aunque el presupuesto nominal aumentó, en términos reales cayó un 17,5% entre 2025 y 2026, lo que implicó una pérdida de casi $220.000 millones constantes.
El resultado, según el informe, es un sistema donde los usuarios pagan cada vez más por un servicio sostenido con menos inversión pública.
El interior paga boletos mucho más caros
El estudio también marca una fuerte desigualdad entre el AMBA y el resto del país tras la eliminación del Fondo Compensador del Transporte Público del Interior en febrero de 2024.
Mientras el boleto mínimo en el AMBA ronda los $700, en ciudades del interior ya supera ampliamente los $1.700. En San Martín de los Andes alcanza los $2.300, en Rawson llega a $2.192, en Santa Fe a $1.900 y en Corrientes y Resistencia a $1.890. Córdoba y Rosario registran tarifas de $1.720, un 146% más altas que en el AMBA.
La paradoja es evidente: aunque el Gobierno nacional impulsó un fuerte ajuste sobre el transporte, el AMBA continúa siendo la región más subsidiada del país gracias al aporte conjunto de Nación, Ciudad y Provincia de Buenos Aires, mientras el interior quedó prácticamente librado a su suerte.
Caen los pasajeros y se profundiza la crisis
La combinación de tarifas récord y deterioro económico comenzó a reflejarse en una fuerte caída de pasajeros.
El subte fue el primero en mostrar el impacto: en febrero de 2024 perdió un 22% de usuarios interanuales tras los fuertes aumentos. Sin embargo, desde fines de 2025 la caída se generalizó a todo el sistema. En febrero de 2026, el colectivo registró una baja del 11,7%, el tren del 23,6%, el subte del 6,4% y el sistema total del 12,9%.
El informe advierte que la caída ya no responde únicamente al precio del boleto, sino también al deterioro general de la economía y al cierre de más de 24.000 empresas durante la actual gestión, lo que redujo el empleo formal y la cantidad de personas que necesitan movilizarse diariamente.
Según el CEPA, se configura así un círculo difícil de revertir: menos pasajeros implican menos ingresos para el sistema, lo que deriva en nuevas presiones para subir tarifas y termina expulsando aún más usuarios del transporte público.
Con una fórmula de actualización automática basada en inflación más un adicional del 2% para colectivos porteños y subte, el informe advierte que el proceso de aumentos todavía podría estar lejos de terminar.

