Tras ocho meses de trabajos y una inversión de $643 millones, la Ciudad de Buenos Aires completó la restauración del histórico Patio Andaluz, ubicado en el corazón del Rosedal de Palermo. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, encabezó la reapertura acompañado por el ministro de Espacio Público e Higiene Urbana, Ignacio Baistrocchi, y el embajador de España en la Argentina, Joaquín María Arístegui Laborde, destacando la importancia de preservar el patrimonio histórico de la Ciudad.
Durante la recorrida, Macri señaló que Buenos Aires es un museo a cielo abierto y que el Patio Andaluz representa una parte fundamental de ese patrimonio, recordando la historia de la Ciudad y proyectando su futuro. Subrayó que, aunque las personas puedan no ser dueñas de un auto o de un departamento, sí lo son de este patrimonio público único que debe protegerse, y destacó la necesidad de mantener vivas las tradiciones culturales de la Ciudad. Por su parte, Baistrocchi explicó que más de dos mil piezas de arte en el espacio público aportan identidad y carácter histórico, y que el trabajo de restauración se realizó con precisión y rigor para garantizar la autenticidad de cada elemento.
El Patio Andaluz está rodeado por más de 8 mil rosas de 93 especies distintas, distribuidas en casi cuatro hectáreas de jardines. La restauración integral incluyó limpieza, consolidación de superficies y recuperación de piezas originales como mayólicas, teselas, azulejos y olambrillas, además de la intervención de la fuente central y una secundaria, ocho escaleras, barandas, columnas, la pérgola y 24 bancos distribuidos en el patio y los caminos exteriores.
Construido en 1929 como un obsequio del Ayuntamiento de Sevilla a Buenos Aires, el Patio conserva azulejos sevillanos que representan escenas de Don Quijote de la Mancha y pasajes de la vida española clásica. En su fuente principal se mantiene la dedicatoria original: “A la caballerosa y opulenta Ciudad de Buenos Aires en testimonio de comunicación espiritual”.
Su historia se remonta a 1923, cuando el intendente Carlos Noel convocó al arquitecto y paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier para mejorar los espacios verdes de la Ciudad, proponiendo la creación de un “jardín español” en el acceso al Rosedal. En 1926 llegaron desde Sevilla los primeros materiales a bordo del buque Mont Genèvre, y la dirección de los trabajos estuvo a cargo de Carlos León Thays, hijo del célebre paisajista francés.
Cerca del Rosedal también avanza la restauración y ampliación del Taller de Monumentos y Obras de Arte (MOA), conocido como el “hospital de las estatuas”, donde se conservan y restauran las esculturas de Buenos Aires. El espacio abrirá próximamente al público como parte del circuito cultural del Parque 3 de Febrero.

