(EDITORIAL) La farsa de la “pauta cero”: Milei reparte la pauta oficial entre amigos mientras oculta la información

Por Emanuel Szuchman

Desde su campaña, Javier Milei prometió terminar con los “kioscos” de la política y cortar de raíz el uso discrecional de la publicidad oficial. Sin embargo, ya en el gobierno, esa promesa se reveló como otra pieza más de su estrategia de marketing: lejos de eliminar la pauta, simplemente la reordenó para beneficiar a sus aliados, utilizando mecanismos cada vez más opacos.

Mientras los gastos directos de la administración nacional en publicidad cayeron, empresas públicas clave como YPF y Aerolíneas Argentinas siguieron destinando enormes sumas en propaganda. La diferencia está en que ahora el reparto se hace en la sombra, lejos de los ojos de la ciudadanía.

El caso de YPF es paradigmático. En 2024, la petrolera apenas redujo un 4,4% sus gastos en publicidad respecto a 2023. Es decir, Milei recortó salud, educación y cultura, pero no tocó seriamente el presupuesto que permite seguir aceitando relaciones con medios de comunicación. Cuando periodistas solicitaron acceder al detalle de los medios que recibieron esa pauta, YPF se negó a brindar información. Ni siquiera cumplió con los dictámenes de la Agencia de Acceso a la Información Pública, que ordenaban su publicación. Una actitud que no solo viola normas de transparencia, sino que desnuda la verdadera cara del discurso libertario: se cortó la pauta a los críticos, no a los amigos.

Lo mismo ocurrió con Aerolíneas Argentinas. También se negó a informar qué medios recibieron su publicidad en 2023, y recién tras una demanda judicial tuvo que entregar los datos. A pesar de estar obligado a rendir cuentas como empresa estatal, el gobierno de Milei optó por esconder la información, apostando al desgaste y la opacidad.

Estos casos muestran un patrón claro: se mantiene la lógica del reparto discrecional de la pauta, pero ahora bajo una nueva narrativa, más cínica y blindada. La idea de un “Estado mínimo” sirve de excusa para desfinanciar áreas sensibles, mientras se preserva —y oculta— el flujo de fondos hacia medios afines.

Javier Milei construyó su imagen sobre el rechazo a las viejas prácticas de la política tradicional. Sin embargo, a poco de asumir, repitió esas prácticas con igual o mayor falta de transparencia, solo que ahora direccionadas a su propio círculo de poder. El “corte” de la pauta oficial no fue un acto de honestidad: fue simplemente un reacomodamiento para disciplinar al periodismo y premiar a los medios que sostienen su relato.

Milei, insulta y agrede a los periodistas y medios de comunicación (y esto incentiva a la ciudadania a volcarse contra el periodismo), y a esto se le suman los tarifazos de impuestos y servicios publicos de 2024, y la quita total de la pauta oficial, que está haciendo que muchos medios no puedan sostenerse en pie, en localidades donde la gente necesita de la Radio, la television o un periodico para informarse de lo que ocurre en su zona. Pero los grandes medios de comunicación, tanto de streaming como de aire, reciben toda la pauta ellos solos. Es decir, a modo de ejemplo: si YPF gastaba antes 33.000 millones, hoy los sigue gastanto, pero la diferencia, y lo grave, es que antes ese monto se repartia entre miles de medios de comunicacion de todo el pais, y hoy solo se lo reparte entre unos 15 o 20 medios amigos del Gobierno Nacional.

La ciudadanía, una vez más, queda afuera. Sin acceso a la información pública. El mismo presidente que habla en contra de los ensobrados, es el mismo que quitó y disolvió un organismo que funcionaba bien, como TELAM, donde todos los datos de pauta oficial estaban obligatoriamente transparentados, y hoy ya no lo estan, por lo cual, Milei creó ensobrados. Porque el sobre es eso: es dar plata escondida, sin transparentarla. Y este gobierno, en solo un año y medio de gestion, ha demostrado que es experto es esconder y mentir.

Emanuel Szuchman

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