El efectivo de la Policía de la Ciudad fue pasado a situación de servicio pasivo tras dispararle a la perra en la Comisaría Comunal 10. El agente habría argumentado que el animal intentó morderlo. Mientras la Justicia investiga lo ocurrido, vecinos y organizaciones proteccionistas reclaman respuestas y justicia por Manchita.
La muerte de Manchita, una perra callejera que había encontrado refugio en una comisaría del barrio porteño de Floresta, provocó indignación entre los vecinos y organizaciones defensoras de los animales. El animal fue asesinado de un disparo dentro de la Comisaría Comunal 10, presuntamente a manos de un efectivo de la Policía de la Ciudad que ahora se encuentra apartado del servicio mientras avanza la investigación judicial.
El episodio generó un fuerte repudio en el barrio, donde Manchita era conocida y querida por quienes la alimentaban y cuidaban. Tras conocerse lo ocurrido, vecinos se concentraron frente a la dependencia policial para exigir explicaciones y reclamar justicia.
El caso vuelve a poner en discusión la responsabilidad de los integrantes de las fuerzas de seguridad en el uso de sus armas reglamentarias, especialmente cuando se trata de situaciones que involucran a animales indefensos.
Manchita había encontrado refugio en la comisaría
La historia de Manchita había comenzado semanas atrás, cuando la perra apareció en la zona y empezó a deambular por las calles del barrio. Según los testimonios difundidos por vecinos y agrupaciones proteccionistas, varias personas intentaron conseguirle un hogar de tránsito, pero no lograron encontrar una familia que pudiera recibirla.
Finalmente, el animal comenzó a refugiarse en la dependencia policial, donde encontraba protección frente al frío y recibía alimento y cuidados. Con el paso de los días, se convirtió en una presencia habitual para los vecinos y para quienes frecuentaban el lugar.
Ese espacio que había encontrado para resguardarse terminó siendo el escenario de su muerte.
La denuncia se difundió a través de la página de Facebook «Mascotas Floresta», desde donde reclamaron que el caso se investigue y que se determinen las responsabilidades correspondientes.
La muerte de Manchita generó una profunda conmoción entre quienes la conocían, no solo por la violencia del episodio, sino también porque se trataba de un animal que había encontrado amparo en un lugar del que se espera protección y seguridad.
El argumento del policía y una causa judicial en marcha
De acuerdo con las primeras informaciones, el efectivo involucrado habría argumentado que disparó porque la perra intentó morderlo. Sin embargo, esa explicación corresponde a la versión del agente y deberá ser evaluada en el marco de la investigación.
Fuentes del Ministerio de Seguridad porteño calificaron el hecho como «injustificable» y señalaron que el policía fue apartado del servicio después de que las autoridades tomaran conocimiento de lo ocurrido.
Mediante la Resolución N.º 2026-626-GCABA-SECSEG, se dispuso que el oficial pasara a situación de servicio pasivo a partir del 26 de octubre.
La medida administrativa no reemplaza la investigación penal ni determina por sí sola la responsabilidad definitiva del acusado. La Justicia deberá esclarecer las circunstancias del disparo y establecer si existieron razones que pudieran justificar el uso del arma.
La pregunta central es inevitable: ¿qué ocurrió dentro de la comisaría y por qué se recurrió a un arma de fuego contra un animal que, según los testimonios de los vecinos, llevaba semanas refugiándose allí?
Los vecinos salieron a reclamar justicia
La noticia provocó una inmediata reacción en Floresta. Vecinos se acercaron a la comisaría para exigir explicaciones y pedir que la muerte de Manchita no quede impune.
Las protestas expresaron el dolor de una comunidad que había incorporado a la perra a su vida cotidiana y que ahora reclama que se esclarezcan los hechos.
El caso también despertó el rechazo de personas y organizaciones comprometidas con la protección animal, que reclaman que las denuncias de maltrato y crueldad sean investigadas con seriedad.
La indignación se explica, además, por la responsabilidad particular que tienen los integrantes de las fuerzas de seguridad. El uso de un arma reglamentaria exige prudencia, capacitación y una evaluación de las circunstancias. Por eso, resulta fundamental que la investigación determine qué sucedió antes del disparo y si existían alternativas para evitar la muerte del animal.
Qué establece la ley contra el maltrato animal
En Argentina, la Ley Nacional 14.346 sanciona los actos de maltrato y crueldad contra los animales. La norma contempla penas de prisión de 15 días a un año para quienes incurran en las conductas previstas en ella.
La eventual aplicación de esa ley al caso dependerá de los hechos que se acrediten y de la calificación jurídica que establezca la Justicia.
La muerte de Manchita vuelve a exponer la necesidad de fortalecer la protección de los animales y de garantizar que las denuncias de crueldad sean investigadas sin privilegios ni excepciones.
La condición de integrante de una fuerza de seguridad no coloca a nadie por encima de la ley. Por el contrario, el ejercicio de una función pública exige responsabilidad y rendición de cuentas.
Justicia por Manchita
Manchita había encontrado en una comisaría un lugar donde resguardarse del frío, recibir alimento y estar cerca de las personas que la cuidaban. Su muerte, ocurrida dentro de esa misma dependencia, dejó dolor e indignación entre los vecinos que ahora exigen respuestas.
Mientras la Justicia avanza con la investigación, el reclamo de Floresta es claro: esclarecer lo ocurrido, determinar las responsabilidades y evitar que un caso de estas características quede sin consecuencias.
Manchita no podía pedir ayuda ni explicar lo que pasó. Ahora, son los vecinos quienes reclaman que su muerte no quede en el olvido.

