La tortilla se dio vuelta: los jubilados marcharon acompañados y la Policía terminó sobre la vereda

La tradicional protesta de los jubilados frente al Congreso volvió a generar tensión este miércoles, pero esta vez dejó una imagen que resumió buena parte de la jornada: la escena habitual pareció darse vuelta y fueron los efectivos de seguridad quienes terminaron ocupando la vereda, mientras los manifestantes avanzaban por la calle.

La movilización de los adultos mayores, que se realiza cada miércoles para reclamar una mejora de los haberes, medicamentos y mejores condiciones para el sector, contó esta vez con el acompañamiento de organizaciones sociales, piqueteros y otros manifestantes. La convocatoria coincidió además con una jornada de reclamos de personas con discapacidad y sectores afectados por el endeudamiento familiar.

El despliegue policial volvió a ser importante alrededor del Congreso y, durante distintos momentos de la protesta, se produjeron empujones, gases y corridas. Una mujer mayor llegó a descompensarse en medio de los incidentes y tuvo que ser asistida, según consignaron medios que cubrieron la movilización.

Pero, más allá de los enfrentamientos, hubo una particularidad que llamó especialmente la atención: la imagen de efectivos policiales desplazándose y permaneciendo sobre la vereda mientras la movilización ocupaba el espacio de la calzada.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por lavaca (@mu.lavaca)

La escena adquiere un significado particular después de meses en los que el denominado protocolo antipiquetes fue utilizado para obligar a los manifestantes a abandonar la calle y permanecer sobre las veredas. Incluso en anteriores movilizaciones de jubilados se registraron situaciones en las que las fuerzas de seguridad avanzaron sobre las veredas para impedir que los adultos mayores realizaran sus tradicionales rondas alrededor del Congreso.

Una protesta que dejó de ser solamente de jubilados

La movilización de este miércoles mostró además una mayor confluencia de sectores. A los jubilados se sumaron organizaciones sociales, militantes de movimientos piqueteros y manifestantes que llegaron al Congreso para acompañar distintos reclamos.

La presencia de estos grupos modificó el escenario habitual de los miércoles y permitió que la protesta tuviera una mayor cantidad de participantes y una capacidad de movilización superior a la de las concentraciones protagonizadas exclusivamente por los jubilados.

El reclamo también coincidió con el debate parlamentario sobre la emergencia en discapacidad y otros proyectos vinculados al endeudamiento de los hogares, por lo que durante la jornada confluyeron distintas columnas y demandas frente al Palacio Legislativo.

La imagen que cambió el escenario

Durante las últimas movilizaciones, una de las postales más repetidas había sido la de jubilados y manifestantes obligados a retroceder hacia las veredas ante el avance de los efectivos. Esta vez, en cambio, las imágenes de la jornada mostraron una situación diferente: la Policía terminó replegada sobre el espacio destinado habitualmente a los peatones, mientras la protesta ganaba terreno sobre la calzada.

La imagen generó una particular lectura entre los manifestantes, que interpretaron que, por una vez, “se dio vuelta la tortilla”: quienes durante meses habían ordenado “a la vereda” terminaron ocupando ese mismo lugar frente a una movilización que consiguió sostenerse en la calle.

Más allá de las interpretaciones políticas, la jornada volvió a poner en evidencia el nivel de conflictividad que rodea a las protestas frente al Congreso y la dificultad del Gobierno para contener un reclamo que, semana tras semana, suma nuevos sectores.

La represión no cesó y sigue igual de cruel

De todos modos, y pese a la particular imagen de una Policía que por momentos terminó replegada sobre la vereda, la jornada volvió a tener represión, gases y empujones contra los manifestantes, en un escenario que ya se convirtió en una postal habitual de las marchas de los miércoles frente al Congreso. El operativo de seguridad volvió a desplegarse para intentar despejar la calzada y contener a los manifestantes, generando momentos de tensión entre los efectivos y quienes participaban de la movilización.

Uno de los momentos más dramáticos ocurrió cuando una jubilada comenzó a convulsionar en medio del tumulto y tuvo que ser asistida. El episodio quedó registrado por las cámaras de televisión y generó pedidos urgentes para que llegara una ambulancia del SAME. Según los reportes, la mujer logró recuperarse posteriormente. También se registraron otras personas afectadas por la tensión y la utilización de gases durante el operativo, dejando nuevamente una imagen difícil de separar del reclamo de un sector compuesto, precisamente, por adultos mayores.

 

Leave a Reply