Vulneraron la Sala de Prensa de la Casa Rosada y robaron pertenencias de los periodistas acreditados

La Sala de Periodistas de la Casa Rosada fue violentada durante el fin de semana, cuando no había trabajadores acreditados en el lugar. Al regresar este lunes, los periodistas encontraron cajones abiertos, lockers revueltos, pertenencias personales desordenadas y el faltante de algunos objetos.

Lo llamativo del episodio es que no se encontraron señales de que la cerradura hubiera sido forzada. La puerta y el espacio se encuentran dentro de uno de los edificios más custodiados del país, con presencia permanente de efectivos de seguridad, cámaras y controles de acceso.

Entre los elementos que los periodistas denunciaron como faltantes había objetos de escaso valor económico, como paquetes de yerba, cajas de leche y otras pertenencias personales. La situación fue denunciada ante la División Comisaría Casa de Gobierno de la Policía Federal, responsable de la seguridad interior del edificio.

El episodio generó preocupación entre los trabajadores de prensa acreditados, no tanto por el valor de los objetos sustraídos sino por las características del ingreso. Quienes utilizan habitualmente la sala aseguran que nunca habían encontrado un espacio de trabajo de la Casa Rosada en esas condiciones durante la democracia.

Además, el hecho ocurre en un contexto particularmente sensible para la prensa acreditada. Desde la gestión de Manuel Adorni se implementaron nuevas restricciones para el ingreso y circulación de periodistas dentro de la sede del Gobierno, medidas que continúan bajo la actual Secretaría de Prensa. Los comunicadores deben identificarse, presentar su DNI, atravesar controles de seguridad y pasar sus pertenencias por escáneres y detectores de metales.

Las restricciones también alcanzan la circulación dentro del edificio. Los periodistas acreditados tienen limitado el acceso a determinados espacios comunes y, según denunciaron algunos trabajadores, en distintas oportunidades fueron seguidos por personal de seguridad incluso cuando se dirigían al baño.

El contexto de los ataques de Milei a la prensa

El ingreso a la Sala de Periodistas se produjo pocos días después de que Javier Milei volviera a cuestionar públicamente a los medios de comunicación y a los periodistas durante una charla en la Escuela ORT.

En esa oportunidad, el Presidente vinculó sus críticas a la prensa con la defensa de la propiedad privada y sostuvo que ese concepto “le vendría bien a los periodistas”. Sus declaraciones se sumaron a una larga lista de cuestionamientos y descalificaciones públicas contra trabajadores y medios de comunicación.

La coincidencia temporal es uno de los elementos que alimenta la preocupación entre los periodistas acreditados, aunque por el momento no existe evidencia pública que permita afirmar que el ingreso a la sala haya tenido una motivación política.

Un episodio que abre interrogantes

La principal incógnita pasa por determinar cómo fue posible que una persona pudiera acceder durante la noche a una sala destinada exclusivamente al trabajo de periodistas dentro de la Casa Rosada, sin que aparentemente hubiera señales de violencia en la cerradura.

La situación resulta especialmente llamativa porque la sala se encuentra bajo vigilancia permanente de Casa Militar, mientras que la seguridad interior del edificio está a cargo de la Policía Federal.

Los periodistas acreditados analizan realizar una presentación formal ante las autoridades y plantear el episodio en la próxima conferencia de prensa del vocero presidencial Adrián Ravier.

Por ahora, el hecho deja una pregunta incómoda sobre la seguridad dentro de Balcarce 50: ¿cómo pudo alguien entrar a la Sala de Periodistas, revolver escritorios y lockers y retirar pertenencias sin que el sistema de seguridad de la Casa Rosada lo detectara?

La investigación deberá determinar si se trató de un robo oportunista, de un hecho dirigido específicamente contra los periodistas o de algún otro episodio. Mientras tanto, el incidente vuelve a poner en el centro de la escena la relación cada vez más tensa entre el Gobierno de Javier Milei y la prensa acreditada.

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